Cerrando la puerta con el pié y indicándome que pase, se adentra hacia el
comedor, saludando a los chicos. Yo voy detrás de él, con los brazos cruzados
por la vergüenza y sonriendo tímidamente. Al llegar al comedor, noto como todo
el mundo se me queda mirando, cuestionando qué hago allí, a lo que agacho la
cabeza todavía más sonrojada. Àngel se separa de nosotros y entra en una
habitación que hay al final del pasillo.
- ¡Alice! – suelta Manu, viniéndome a dar dos besos – ¡Menuda sorpresa! ¿Qué
tal todo? – lo miro sonriéndole, tímidamente.
- Bien, bien… – contesto medio susurrando y levantando la cabeza.
- ¿Alice? – Enric se acerca hacia mí y me mira de arriba a abajo – ¿Eres la
chica que colé al ensayo?
- Sí – salta Àngel en tono seco, apareciendo detrás de él y poniéndose a mi
lado.
- ¿Qué haces aquí? – dice con una gran sonrisa, ignorando a Àngel y dándome
dos besos, cogiéndome del cuello.
- Pues… – intento contestar.
- La he invitado – me corta Llàcer, pasando su brazo por mi espalda y
cogiéndome del hombro. Giro un poco la cabeza y le miro intrigada y sonrojada,
¿de verdad está celoso? Enric le mira con la misma expresión que yo, aunque un
tanto más divertido.
- ¿Ah sí? ¡Qué bien! Y pensar que ese día casi la matas… Le cogiste una
manía… – vuelvo a mirar a Àngel, esta vez preocupada y dolida.
- Sí, bueno, pero la gente cambia… – dice intentando sacar hierro del
asunto.
- Ya, ya, pero tú… – continua Enric para picarle.
- ¡Pero yo nada! – le corta Àngel soltando una carcajada a la que él se une.
Sin entender bien qué les pasa, sonrío, intentando aparentar tranquilidad. –
Bueno, vamos a empezar a hacer la comida, que veo que aparte de enredar la casa
no habéis hecho nada… – se separa de mi y va hacia la cocina mientras yo me
quedo allí con Enric, mirando al suelo.
- Escucha, escucha – susurra Enric acercándose a mí, yo le miro extrañada,
y antes que pueda preguntarle escucho a Àngel gritar des de la cocina. Todos
los que están en el comedor empiezan a reír y aplaudir divertidos y se acercan
a la cocina para contemplar la escena. Cuando llegamos allí, Àngel está
tapándose la boca con las manos para evitar gritar más y toda la cocina está
hecha una porquería, llena de comida, sucia y platos puestos por cualquier
sitio.
- ¿¡Pero qué habéis hecho!? – grita al vernos llegar a todos, yo contemplo
la escena con los ojos bien abiertos, alucinando en general. Todos, mientras,
siguen riendo y gritando, señalando la cocina y la cara de Àngel.
- ¡Pero abre el horno! – grita Marc desde atrás. Àngel suelta un pequeño
grito, temiendo lo peor, y se dirige hacia el horno, abriéndolo rápidamente.
- ¡Va! – vuelve a gritar – ¡Sois unos cabrones! – suelta una gran carcajada
y saca del horno dos bandejas de comida que hacen muy buena pinta. – Venga
pues, ¡todo el mundo a la mesa!
Nos sentamos todos a la mesa, esperando impacientes para poder comer.
Cuando me doy cuenta veo que tengo a Àngel a la derecha y a la izquierda a
Enric, agacho la cabeza y suelto una pequeña carcajada tapándome la boca, para
que no se den cuenta. Carraspeando, vuelvo a levantar la cabeza y sonrío,
dándole mi plato a Àngel para que me sirva, ya que se ha prestado para hacerlo.
La cena transcurre rápido, cuando me doy cuenta ya vamos por las postres.
Durante todo este rato no hemos parado de hablar, reír, gritar… Era como si nos
conociéramos todos desde hace años, me han aceptado muy bien y he sido una más.
Estoy llena de felicidad y no quiero que
acabe nunca esta noche, pero no puede ser así. Poco a poco la gente va yéndose
y yo me quedo sentada en el sofá, melancólica, triste, no me quiero ir.
- Bueno que, Alisssss – levanto la
cabeza y veo a Llàcer de pie enfrente de mí
– tengo que acompañarte al hotel, ¿no? – afirmo con la cabeza, sonrojada
– bueno pues acabo de arreglar esto y
vamos.
Se gira y vuelve a dirigirse a la cocina, que bastante faena tiene…
Recordando cómo la han dejado, me dispongo a ir a ayudarlo, ya que los pocos
que quedan están en el balcón pasando de todo. Cuando entro en la cocina, me
pongo a su lado y empiezo a ayudarlo, limpiando la encimera y ordenando los
platos. Él me sonríe como respuesta y sigue a lo suyo, limpiando la comida que
hay tirada por aquí.
- Oh, míralos, como limpian. – nos giramos a la vez y vemos a Enric con Diana en la puerta. Àngel
le señala con el dedo, amenazante, y suelta una carcajada. – Nos vamos para
casa… – dice Enric guiñándole un ojo a
Àngel.
- ¿Juntos? – dice Àngel con voz seductora, imitándole. Diana se sonroja y
agacha la cabeza, sonriendo. – No has podido resistirte al final, ¿eh? – suelta
una pequeña risita tímida y afirma con la cabeza. La pareja se despide de
nosotros y se dispone a irse – ¡Eh! –
les grita Àngel antes que salgan por la puerta
– ¿Qué pasa con lo del muérdago? – Enric rompe a reír, coge de la mano a
Diana y la lleva debajo del muérdago que tiene Àngel colgado de la puerta.
- ¡Esto se hace por fin de año! – grita Diana sonrojada.
- Nada, nada – le corta Àngel – él y yo teníamos una apuesta. Enric afirma
con la cabeza, coge por las mejillas a Diana y la besa dulcemente.
- ¿Contento? – dice Enric mirándole.
- No, tenía que haber sido con Manu, pero bueno – Enric vuelve a reír y Diana y yo nos
miramos sin entender nada, y nos sonreímos mutuamente. Se despiden otra vez con
la mano y abren la puerta, saliendo de ella. Antes de cerrar, Enric vuelve a
entrar.
- ¡Àngel! Yo he cumplido, ahora te toca a ti. – le guiña el ojo – ¡No hagas trampas! – y cierra la puerta. Me
giro y miro extrañada a Àngel.
- ¿Tienes que besar a Manu? – le digo cuando vuelve a entrar en la cocina.
- ¿Qué? – ríe – No, no… A otra
persona. – arqueo las cejas, cuestionándole intrigada – Hasta que no se vaya no tengo que hacerlo,
así que tranquila, ya lo verás. – y vuelve a dirigirse a limpiar la cocina.
- ¿Y qué clase de apuesta es esa? – digo poniéndome a su lado – Yo creía
que lo del muérdago se hace por fin de año, cuando la pareja entra en casa…
- Bueno, nosotros no lo hacemos así – ríe – la verdad es que nunca lo hemos
hecho… Pero Enric me ha picado – dice mirándome fijamente – y yo cumplo con lo
que digo. – no puedo evitar dar un paso hacia atrás al ver a Àngel tan cerca de
mí y mirándome así, y él suelta una risita.
- Bue… Bueno… – carraspeo – todavía no me has contado lo de la apuesta…
- Creía que Diana se resistiría a Enric – contesta sin mirarme, limpiando
la comida que hay en la pared – y le he dicho que si conseguía, por fin, que
ella le dijese que sí… Tenían que besarse delante de mí. – continúo sin
entenderlo – La única escusa que hemos encontrado era que se besaran debajo del
muérdago, que “da buena suerte” – dice girándose y haciendo el gesto con los
dedos.
- Aaaaah… ¿Y qué tienes que ver tu con esto? – se queda mirándome con una
sonrisa – ¿A caso has ligado? – cada vez estoy más intrigada y no entiendo su
silencio.
- No, no he ligado, pero nos lo hemos jugado, así que tengo que cumplir. –
dice girándose y cogiendo otra vez la bayeta.
- Ah, ¡vale! – grito al entenderlo – Es decir, si él conseguía llevarse
Diana a casa, tú tenías que besar a quien él te dijera, ¿es eso? – le pregunto
intrigada.
- Sí, es eso, muy bien, Alisss – contesta divertido, centrado en su pared.
- ¿Y quién es el afortunado? – susurro entre risas. Àngel se gira y me mira
extrañado y divertido, parece que vaya a decirme algo, pero rompe a reír y
ladeando la cabeza vuelve a limpiar la pared. – ¿Qué? ¿Por qué te ríes de mí?
- Porque eres muy inocente…
- ¿Inocente? – Àngel se gira, se planta frente a mí, con una gran sonrisa,
y me mira fijamente.
- ¿De verdad no intuyes a quien me ha pedido que bese? – susurra divertido.
Entonces me suben los colores a la cara y doy un paso hacia atrás.
- No… – no es que no lo intuya, es que me niego, vamos, no puede hacerme
esto.
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