dissabte, 27 d’octubre del 2012

28. ¿Qué hago?


Sacudo la cabeza. Àngel está enfrente de mí, riéndose. Me sonrojo y lo miro mal.

- ¡Es tu culpa! –digo levantándome y girándome, para no verle, y cruzando los brazos.
- ¿Mía? ¡Pero si no he hecho nada! – contesta divertido.
- ¿Qué no? ¡Pero si lo haces todo el rato! – me giro y le miro. Él también se levanta, con una sonrisa pícara.
- ¿El qué, eh? ¿Qué hago? – dice acercándose a mí con esa misma sonrisa. Me quedo quieta, sin apartar mi mirada de sus labios. Él da dos pasitos más hacia mí.
- P…Pues… Me... Me po.nes ner.viosa… – digo apartándome un poco, pero él sigue avanzando hacia mí.
- ¿Nerviosa? ¿Qué tipo de nerviosismo? – vuelve a sonreír y a dar un paso hacia mí.
- P… Pues… – clavo mis ojos en su mirada. Incluso en ella se refleja lo bien que se lo está pasando al hacerme esto. Eso me cabrea un poco. Agacho la cabeza, cojo aire y vuelvo a mirarlo. –  Pues nerviosa del tipo de que me encantas y que si sigues avanzando hacia mí, no podré contestarte. – lo digo lo más fuerte que me deja el corazón, pero sale casi como un susurro. Aún así, él ríe y se aparta de mí.
- Lo siento, Alicia, pero es que me hace mucha gracia la cara que pones.
- Pero vamos a ver, ¿tan difícil es pronunciar “Alice”? – Aprovecho que me llame Alicia para cambiar de tema. Me están empezando a temblar las piernas y no quiero acabar mal con él.
- “Alisssssss” – contesta riendo.
- ¡Nooooo! – contesto enfadada como una niña pequeña. Àngel salta a reír y se acerca hacia mí, abriendo los brazos, dispuesto a abrazarme. Me quedo parada ante esa reacción, pero no dudo ni un segundo, doy un paso hacia adelante y dejo que me abrace, apretándome a él por su espalda al notar sus brazos rodeándome.
- Que tontita eres… – dice acariciándome la espalda. Contengo las ganas enormes que tengo de llorar en este momento y me aprieto un poco más a él.

Al separarnos, Àngel está sonriendo. Yo sonrío como una imbécil al ver su hermosa cara y agacho la cabeza para coger aire. Alguien carraspea detrás de nosotros. Es Blair. La miro sorprendida, ¿Dónde estaba? Cuando Àngel y yo empezamos a hablar en el banco, ella se levantó por que la habían llamado, ¿Y hasta ahora no ha vuelto? ¿O es que estaba tan pendiente de Llàcer que no me daba cuenta de que ella estaba allí? Me siento mal por ello, y la sonrío como modo de disculpa.

- Siento cortaros el rollo… Pero es tarde, tenemos que volver a la estación de tren. 

dimecres, 24 d’octubre del 2012

27. ¡Aterriza!


Comemos hablando de todo y de nada. Nos cuenta trabajillos que va haciendo y proyectos que tiene por delante. En especial nos habla de una obra que ya está maquinando, “Madame Melville”, y le prometo que en cuanto salga, voy a ser la primera en ir.

Acabamos de comer y nos invita a dar un paseo. Yo sonrío encantada, el tiempo a su lado pasa demasiado deprisa y no quiero irme todavía. Nos lleva a un parque solitario de Barcelona, supongo que está acostumbrado a ir a sitios así, para que nadie se lo encuentre y no lo moleste. Nos sentamos en un banco y seguimos hablando.

- Y bien, Alicia… ¿Cuándo piensas volver?
- ¿Dónde? – digo atontada por la pregunta.
- Al mundo  – dice riendo mientras yo me sonrojo  – atierra hija. No entiendo porque estás nerviosa todavía, después de todo lo que hemos pasado. – sonríe al ver que me pongo más roja, si cabe.
- Ya… Pero… Es… Raro…  – digo sin saber con qué palabras contestarle.
- El día en que consigas decirme una frase entera sin entrecortarte, sonrojarte o bajar el volumen, montaré una fiesta. – Ríe  – Bah, que digo, nunca lo conseguirás. – Blair rompe a reír con ese último comentario y Àngel se une a su risa. Yo les miro mal, sonrojada, con morros.
 - Perdona… Pero en las comidas he articulado más de una frase sin cortarme…   – Àngel me mira fijamente, sonriendo, sensual, para ponerme nerviosa  – y… Ahora… Todavía lo… Hago…  – Àngel rompe a reír.
- ¿Qué todavía lo haces? ¡Pero si no estás ni respirando!
- ¡Si respiro! ¡Mira! – empiezo a aspirar con fuerza para que vea lo bien que respiro, pero me ahogo y empiezo a toser. Eso provoca un fuerte descojone por parte de Blair y Àngel, que aplauden divertidos la escena. Vuelvo a mirarlos mal y cruzo los brazos, indignada.
- Era broma, tonta, no te enfades. – dice Àngel acariciándome el hombro.
- Ui si, broma, vuestra risa era de broma, claro. – digo picada. Nadie me contesta. Levanto la mirada y veo a Àngel sorprendido, sonriendo con cara de “no me lo creo”. – ¿Qué? ¿Qué te pica ahora? – digo con la misma bordería.
- ¡No conocía este tono de voz! ¡He conseguido picarte y sacar otro lado tuyo! ¡Bieeeeeeeeeeeeeen! – Empieza a chillar y a mover los brazos al aire, bailando, como solo él sabe hacerlo: con toda la perfección del mundo. Me quedo muerta al instante, es una de las cosas que más me gusta que haga. Cuando para y ve mi cara de enamoramiento, ríe. – Mierda, he vuelto a hacerlo… ¡Aterriza! 

divendres, 12 d’octubre del 2012

26. ¿Dónde quieres ir?


- Bien, ¿Dónde quieres ir? – dice Llàcer al salir de Catalunya Radio.
- ¿Yo? ¡Pero si yo no conozco nada de por aquí! – ríe.
- De verdad, qué de pueblo eres, hija… – me lo quedo mirando mal mientras él sigue riendo. – Podríamos ir a un restaurante bastante bueno que conozco… Pero tendríamos que ir en moto, y no cabemos tres personas… – Blair se queda parada y agacha la cabeza. Yo la abrazo riendo y le acaricio la cabeza.
- Pobrecilla, no digas esto que se siente culpable… Encima que la he obligado a venir… – Llàcer vuelve a reír.
- Yo no he dicho nada, os lo habéis imaginado vosotras solas. – Blair levanta la cabeza y lo mira de reojo, un poco mal. – No, ahora enserio, por aquí al lado hay algún que otro bar… Podemos ir allí. – Asentimos con la cabeza. – Bien pues… – se pone a mirar a los lados, como buscando el camino. Se gira hacia la derecha y señala una calle. – ¿vamos? – Volvemos a asentir con la cabeza, sonriéndole.

Llàcer empieza a caminar y yo rápidamente me pongo a su lado, carraspeando. Blair se pone a mi lado, sin mirar a Llàcer, creo que le ha sentado mal su comentario. Llàcer, que se da cuenta, sonríe y me susurra “la próxima vez ven sola”. Me sonrojo como un tomate y agacho la cabeza, sin poder contestar. Blair se lo queda mirando de reojo y él empieza a reír. Estoy segura que lo ha hecho aposta, eran las reacciones que él quería ver…

Seguimos caminando y ninguno de los tres saca tema de conversación. Yo estoy muy nerviosa y no sé qué decir, y menos con sus palabras resonando en mi cabeza. De repente, Llàcer saca un paquete de tabaco del bolsillo y saca un cigarrillo. Yo vuelvo a mirar enfrente, para no verlo fumar.

- ¿Te molesta que fume? – Mierda.
- Em… No… Solo que… No me gusta el humo. – digo un poco cortada.

Él vuelve a poner el cigarro en el paquete y se lo vuelve a esconder en el bolsillo. Lo miro sorprendida y él me sonríe. Vuelvo a sonrojarme y agacho la cabeza.

Finalmente, llegamos a la puerta de un restaurante. Él se para allí delante, se gira, nos mira y dice “Que, ¿os parece bien?” las dos asentimos con la cabeza, y él, con su perfecta sonrisa, abre la puerta y nos hace un gesto para que pasemos. 


dilluns, 8 d’octubre del 2012

25. ¿Qué haces tú por aquí?


Él responde a mi abrazo, apretándome fuerte hacia él, acariciando mi espalda y riendo por mi reacción. “¿Pero por qué lloras?” dice entre risas. No puedo ni contestarle, río yo también y sigo cogida a él, respirando su perfecto aroma. Contengo las lágrimas, inspiro fuerte y me separo de él, sonriéndole, mirándole a los ojos y muriendo al acto. Él también me sonríe divertido me acaricia la cara, secándome una lágrima que me caía.

- Pero bueno, ¿Qué haces tú por aquí? – dice con su gran sonrisa en la cara.
- Bueno… Tenía un día libre y… ¡Sorpresa! – digo sonriendo de oreja a oreja, feliz por verle. Ríe con mi reacción y hace que no con la cabeza, como diciendo “no hay nada que hacer con esta chica”.

De repente aparece una mujer a nuestro lado y carraspea, cortándonos. Me la quedo mirando mal, ya que hace que Àngel se separe de mí.

- Disculpa, tenemos que entrar ya. Vamos. – dice llevándoselo hacia la sala. Él la sigue y entra adentro. Me quedo pasmada allí en medio, me he quedado con ganas de estar con él.

Blair me coge de la mano y entramos a la sala también. Nos colamos entre unas señoras y conseguimos ponernos a primera fila. Àngel, que se da cuenta, nos sonríe. Empieza el programa y mis nervios crecen. Cada vez que Àngel habla se me erizan los pelos y siento que mi amor por él crece por momentos.

Acaba el programa y nos echan de la sala. Nos quedamos en la salita de espera, esperando a Llàcer a ver si consigo hablar con él, no pienso volver a casa sin haberlo hecho. Después de esperar unos 5 minutos, sale y viene hacia nosotras, pasando por el lado de unas chicas que le piden una foto, pero las ignora.

- Bueno, que… ¿Cuándo vuelves a tu casa? – me quedo blanca al escuchar eso, no sé si lo que quiere es echarme o preguntarme si voy a quedarme con él más rato.
- Pues… Nos vamos a las 8, cuando salga el tren… – digo temblorosa. Temo la respuesta. ¿Y si no puedo estar con él? ¿Y si se va y tengo que volver antes a casa sin haber podido disfrutar del día?
- Ah… Bien… ¿Vamos a comer juntos? – dice sonriendo. La cara se me ilumina y solo le puedo responder con una gran sonrisa.