dimecres, 24 d’octubre del 2012

27. ¡Aterriza!


Comemos hablando de todo y de nada. Nos cuenta trabajillos que va haciendo y proyectos que tiene por delante. En especial nos habla de una obra que ya está maquinando, “Madame Melville”, y le prometo que en cuanto salga, voy a ser la primera en ir.

Acabamos de comer y nos invita a dar un paseo. Yo sonrío encantada, el tiempo a su lado pasa demasiado deprisa y no quiero irme todavía. Nos lleva a un parque solitario de Barcelona, supongo que está acostumbrado a ir a sitios así, para que nadie se lo encuentre y no lo moleste. Nos sentamos en un banco y seguimos hablando.

- Y bien, Alicia… ¿Cuándo piensas volver?
- ¿Dónde? – digo atontada por la pregunta.
- Al mundo  – dice riendo mientras yo me sonrojo  – atierra hija. No entiendo porque estás nerviosa todavía, después de todo lo que hemos pasado. – sonríe al ver que me pongo más roja, si cabe.
- Ya… Pero… Es… Raro…  – digo sin saber con qué palabras contestarle.
- El día en que consigas decirme una frase entera sin entrecortarte, sonrojarte o bajar el volumen, montaré una fiesta. – Ríe  – Bah, que digo, nunca lo conseguirás. – Blair rompe a reír con ese último comentario y Àngel se une a su risa. Yo les miro mal, sonrojada, con morros.
 - Perdona… Pero en las comidas he articulado más de una frase sin cortarme…   – Àngel me mira fijamente, sonriendo, sensual, para ponerme nerviosa  – y… Ahora… Todavía lo… Hago…  – Àngel rompe a reír.
- ¿Qué todavía lo haces? ¡Pero si no estás ni respirando!
- ¡Si respiro! ¡Mira! – empiezo a aspirar con fuerza para que vea lo bien que respiro, pero me ahogo y empiezo a toser. Eso provoca un fuerte descojone por parte de Blair y Àngel, que aplauden divertidos la escena. Vuelvo a mirarlos mal y cruzo los brazos, indignada.
- Era broma, tonta, no te enfades. – dice Àngel acariciándome el hombro.
- Ui si, broma, vuestra risa era de broma, claro. – digo picada. Nadie me contesta. Levanto la mirada y veo a Àngel sorprendido, sonriendo con cara de “no me lo creo”. – ¿Qué? ¿Qué te pica ahora? – digo con la misma bordería.
- ¡No conocía este tono de voz! ¡He conseguido picarte y sacar otro lado tuyo! ¡Bieeeeeeeeeeeeeen! – Empieza a chillar y a mover los brazos al aire, bailando, como solo él sabe hacerlo: con toda la perfección del mundo. Me quedo muerta al instante, es una de las cosas que más me gusta que haga. Cuando para y ve mi cara de enamoramiento, ríe. – Mierda, he vuelto a hacerlo… ¡Aterriza! 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada