dissabte, 15 de desembre del 2012

31. Navidades con sorpresa.


Los meses pasan lentamente. Las hojas de los árboles van poniéndose marrones con el paso de los días y acaban cayendo al suelo, danzando al hacerlo. Más tarde, el frío inunda los pueblos: llegan los vientos, las lluvias, los días grises… El suelo se va tiñendo del blanco perfecto de la nieve, las calles se llenan de luces de colores y de “Papás Noeles” en los balcones. Sin duda, es mi estación del año y fiesta favorita.

Des de hace bastantes años, cada Navidad pido lo mismo: poder ir a Barcelona y conocer a mi mayor ídolo y amor platónico. Este año, pero, todo es distinto. Este año ya lo he hecho realidad, así que lo único que pido es poder volver allí a estar con él. Desgraciadamente, durante estos dos meses en los que he estado aquí, no he podido trabajar ni ganarme dinero con nada, así que tendré que tirar de ahorros si quiero ir a pasar un día allí.


Hoy, 20 de diciembre, estamos reunidos toda la familia celebrando la Navidad. Lo hacemos antes aprovechando que es el cumpleaños de mi hermano y así le es más fácil a los que no son de aquí. Es nuestra pequeña tradición: nos juntamos grandes y pequeños y cantamos el cumpleaños feliz junto con los villancicos, regalando tonterías a mi hermano y a mis primos pequeños.
Cuando llega el momento de dar los regalos, aparecen más paquetes encima de la mesa de lo que había pensado, pero no le doy importancia. Después de que mi hermano sople las velas y los 4 pequeños se lancen a por los paquetes, mi madre y mi tía me dan dos sobres. 

- ¿Qué es esto? – pregunto extrañada.
- Ábrelo, solo así lo sabrás. – responde mi tía sonriendo.

Todos los presentes se giran y sacan los móviles para hacerme fotos. Me pongo como un tomate, no entiendo lo que pasa. Todavía extrañada, abro el sobre de mi madre, y antes de que me dé cuenta realmente de lo que es, se me llenan los ojos de lágrimas. Me lanzo a abrazarla, a darle miles de gracias, sin soltarla. Después de dejarse achuchar, me separa y señala con la cabeza el segundo sobre. Lo abro rápido, rompiendo con nervios el papel. No me lo puedo creer, me quedo atónita. Es un pequeño mapa de Barcelona, con algunos sitios marcados, horarios de tren, de metro… Y un hotel. La miro. 

- ¿Para qué crees que es el billete de tren a Barcelona? ¿Para pasar un día? Para esa tontada no nos gastamos el dinero… – Suelta mi tía, respondiendo todas las preguntas de mi cabeza.
- ¿Pe… Perdón? – Vuelvo a mirar el billete. Es válido hasta el 5 de enero. – ¿Q… Qué? ¿Cómo?
- Alice, cariño, eres lo suficientemente grande como para pasar unas semanas sola en Barcelona.
- ¿¡SOLA!?
- ¡Claro! ¡No querrás que vaya yo a Barcelona contigo!
- Pe… Pero Blair… – En ese momento me llegan sus palabras a la mente: “La próxima vez no iré”.
- Hablé con Blair, quisimos comprar otro billete para ella, pero no quiso. – Contesta mi madre.
- Normal, yo tampoco aguanto más de dos semanas sola con Alice por Barcelona… – Dice mi hermano, mientras juega con mi primo con un tablero que les han regalado. Vuelvo a mirar a mi madre, con miedo en los ojos.
- Alice, no es para tanto. El hotel está por el centro. Tienes marcados los metros, los buses, las tiendas… En tres días te conocerás la zona mejor que nadie, ya verás. 


No me lo puedo creer. Pasar más de dos semanas en Barcelona, sola, en un hotel, poder pasear cada noche por la ciudad, llena de luces, cosa que adoro, mientras estoy en Babia, pensando tranquilamente en mis cosas…

- Mamá… Gracias. – es lo único que puedo decir antes de lanzarme a abrazarla otra vez, llorando, ahogando mi cabeza en su hombro, mientras algunos aplauden divertidos la tierna escena.
Cuando me separo de ella, me da un último regalo, un paquete. Extrañada, lo abro lento, intentando adivinar lo que es. Lanzo los papeles al suelo y me quedo mirando ese extraño regalo, a que se debe.
- ¿Un diario? – Digo un poco desilusionada, pensaba que sería una cámara nueva.
- Así podrás apuntar cada día las cosas que ves y haces por Barcelona, para que cuando vuelvas nos las puedas contar con todo detalle.

Un diario para anotar todo lo que me pasa por Barcelona, ¿eh? Parece una buena idea. A partir de ahora, todo estará anotado allí. 




Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada