“Just the way you are” sonando en mi móvil. Cascos puestos. Volumen a
tope. Cabeza apoyada en el hombro de Blair. Ojos cerrados. Sonrisa de estúpida
en la cara. Mente despierta para poder recordar todo lo vivido hoy. Todo listo
para poder echar una cabezadita mientras volvemos a casa con el tren.
Voy tatareando la canción entre susurros, alegre, feliz, eufórica por todo
lo que ha pasado. Blair normalmente ríe divertida, pero ahora no. Está
enfadada, mira por la ventana y no me dirige la palabra. Lleva así desde que
nos despedimos de Llàcer. He intentado hablarle, preguntarle qué le pasa,
buscar una explicación… Pero no me contesta, evita contestarme o simplemente
hace ver que no pasa nada. La única explicación que le encuentro es que no se
acaba de llevar del todo bien con él, sobre todo después de que él dijera “Muy
pronto. Pero recuerda, cuando vuelvas, hazlo sola”. Claramente, eso a mí me
encantó, es más, me puse rojísima y el corazón me paró en seco. Pero a ella no le hizo ni pizca de gracia.
Cuando acaba la canción, me reincorporo, apago la música, me siento delante
de Blair y la miro fijamente. Ella, sin mirarme, sonríe incomoda. Me mira de
reojo y susurra “¿Qué?”. Sonrío. Se le ha pasado un poco el enfado.
- ¿Qué te pasa?
- ¿A mí? Nada. ¿Qué me va a pasar? – vuelve a
mirar por la ventana.
- Vamos, no me hagas esto… Llevas así desde que nos fuimos. Ya ha pasado más
de media hora, y nos quedan dos buenas horas de camino. – Me mira y vuelve a
dirigir la mirada por la ventana. – Muy bien, tú lo has querido. – vuelve a
mirarme de reojo, sin saber qué digo. Sonrío. Se da cuenta de mis intenciones y
abre los ojos como platos y empieza a negar con la
cabeza. Afirmo con la mía. – ¿Queeeeeee…. Teeee…. Pasa!? ¿¡Que te pasa!? ¿¡Que
te pasa!? ¿¡Que te pasa!? ¿¡Que te pasa!?
- ¡Basta! ¡Basta ya basta! ¡Oh, eres odiosa cuando haces eso! – Echo a reír.
- Llevas 20 años conmigo, deberías saber que todas nuestras discusiones
siempre van a acabar así.
- Nunca dejarás de hacerlo, ¿verdad? – Niego con la cabeza. Resopla. Sonríe.
Vuelve a mirar por la ventana.
- ¿Y bien?
- ¿Y bien qué?
- ¿Tengo que repetirlo? – Hago ver que cojo mucho aire, para volver al
ataque.
- ¡No, no! – Sonrío victoriosa – ¿Qué quieres saber, Alice? No me pasa nada,
ya te lo he dicho.
- Estar de morros conmigo es señal de que te pasa algo. Es algo que he
aprendido conviviendo contigo… – Sonríe – Por favor, Blair, si he hecho algo
que te incomode, dímelo.
- Tú no has hecho nada. No hay nada de malo en que quieras a una persona y
estés con ella. Lo que me molesta es que él me trate mal.
- ¿Tratarte mal? Si no te ha hec…
- Sí, sí hace, pero no te das cuenta. Me parece muy bien que quiera estar
contigo por que le haces gracia, porque eres mona y se divierte contigo. Pero no
hace falta que me ignore, o que diga en mi cara que le molesta mi presencia.
- No Blair… Él no ha querido decir es…
- No lo defiendas, me da igual. La próxima vez irás sola.
- ¡No!
- ¿Pero por qué no? Ya no tienes motivos para ponerte nerviosa ni nada. Yo
no pinto nada con vosotros. – Le hago pucheros – Me da igual las caras que me
hagas o el dinero que me pagues. La próxima vez no iré.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada