dissabte, 9 de març del 2013

35. ¿Me has echado de menos?


Empezamos a caminar por la ciudad sin rumbo fijo, o eso creo yo. Mientras andamos, me va preguntando cómo he estado durante estos meses, cómo me han ido los estudios, cómo está Blair, qué he hecho… Le voy respondiendo cada vez más convencida y con menos vergüenza, al fin y al cabo debería estar acostumbrada ya, aunque su presencia todavía me parezca extraña.

- ¿Me has echado de menos? – suelta de repente. Me quedo parada, me pongo roja y lo miro sin parpadear, sonriendo tímidamente al ver su hermosa sonrisa y su mirada divertida buscando la mía.
- Pues la verdad es que no… – Le digo desinteresadamente y volviendo a mirar al frente, no sin antes ver su reacción de asombro.
- ¿Ah no? – Dice en tono preocupado. Lo miro sin creérmelo, y veo que pone carita de cachorrillo triste. Intento contener mis ganas de reír, y todavía más las de chillar de amor, y vuelvo a mirar enfrente, apretando las manos y los dientes para mantenerme fuerte. – Pues… Yo sí te he echado de menos, Alisssss… – El corazón me da un vuelco. Me giro rápido y busco su mirada. Continúa haciendo la carilla de cachorrillo, pero ahora está riendo, riéndose de mí y de mi cara de alelada. Le doy un golpe en el brazo, “molesta” y vuelvo a caminar. Mientras camino oigo como ríe y empieza a andar detrás de mí, así que paro y espero que esté a mi lado para volver a andar junto a él. – Todavía no me has contestado… – Vuelve a decir divertido. Suspiro, cojo aire, giro la cabeza, le miro a los ojos y le contesto.
- Nunca había echado de menos tanto a una persona… Y menos sin conocerla. – No sabe como contestar, su cara es un cuadro. Yo intento no reír de los nervios, ni tampoco ponerme roja como un tomate, simplemente le miro, seria, como lo han sido mis palabras. Él me mira directamente a los ojos, sorprendido, con la boca medio abierta, sin saber qué decir. Entonces, suspira, sonríe, me coge de la mano y tira de mí para él, volviéndome a abrazar. Al notar sus brazos entorno a mí, siento como el corazón late más y más deprisa, mis piernas vuelven a temblar y mis ojos se llenan de lágrimas, pero ya he roto la promesa una vez, y no voy a hacerlo más. Le dije que sería fuerte, y así seré. Lo aprieto fuerte por la espalda y aspiro su dulce aroma otra vez. Al separarse de mí, me besa suavemente la mejilla, sonríe y antes de que diga nada, le corto. – Gracias. – Lo miro sonriendo, con los ojos un poquito hinchados, supongo, pero aún así no derramo ninguna lágrima, he conseguido contenerlas.
- Gracias a ti por ser tan especial.

Para romper ese momento tan mágico sin después arrepentirme por no haberle comido los morros, empiezo a caminar otra vez, notando como él me seguía. Empieza a hablarme de cómo le han ido a él estos días: que si Geronimo Stilton va genial, que si quiere preparar una obra un poco más seria, que si un programa nuevo en televisión… Yo le escucho divertida y entretenida, me gusta que me cuente sus cosas. Noto que ve que puede confiar en mí, y eso me hace sentir especial, como él, minutos antes, me había dicho.

De repente, aparezco en un parque que me suena. Miro alrededor, sin decirle nada, para intentar ubicarme. Nunca he estado en Barcelona, y que me suene un sitio es un tanto raro. Y entonces, en un rincón, veo una H gigante… No puede ser, ¿me ha traído de vuelta al hotel?

- Me preocupa tu sentido de la orientación. – Comenta divertido.
- Nunca he estado aquí, da gracias a que sepa que ése es mi hotel… – Vuelve a reír y se sienta en un banco que había en unos metros.
- Este es un sitio tranquilo, ¿no crees? – Asiento – Me gusta ir a sitios así, donde no hay nadie que pueda molestarme… – Vuelvo a asentir, observando el lugar. Me giro para mirarlo y veo como él estaba mirándome, y al girarme se gira él, sonrojado. Me sonrojo al momento y sonrío, volviendo a mirar al frente. – Como es el destino… ¿no? 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada