Salgo a la calle a dar un paseo, necesito que me dé un poco el aire. Voy al
parque, a pasear por esos rincones verdes. Me siento en un banco, cojo el móvil
y me quedo embobada, sonriendo viendo la foto.
- Te gusta, ¿eh?
Doy un pequeño bote y me giro rápido, viéndole detrás de mí, apoyado en el
respaldo del banco. Me pongo roja como un tomate y me levanto deprisa. Él
empieza a reír, se acerca a mí y me da un pequeño abrazo como modo de saludo.
- Buenos días, Alissss.
- Buenos días. – intento decir lo más serenada posible. – ¿Qué haces aquí?
- He venido a verte. ¿No te alegras? – sonrío de oreja a oreja al escuchar
eso, pero viendo su cara traviesa de volverme a ver sonrojada, carraspeo y me
pongo seria.
- Voy a empezar a pensar que no puedes estar sin mí… – ríe ante tal
acusación y afirma con la cabeza.
- La verdad es que estar contigo me alegra bastante. – vuelvo a sonreír. –
Quería decirte una cosa. – me pongo seria otra vez y le miro intrigada. – Hoy
vienen a cenar a casa unos amigos para celebrar la Navidad… – arqueo una ceja,
creyendo intuir lo que va a pedirme. Sonríe al ver mi gesto – ¿Vienes? – sonrío
tontamente.
- Bueno, si me lo pides así… – digo picarona, como suele hablarme él.
Suelta una pequeña carcajada y se sienta en el banco, estirando las piernas. Me
siento a su lado, un poco girada, mirándole, sin apartar la sonrisa de mí. – Y
bien… – digo rompiendo el silencio tras ver que cierra los ojos y echa la
cabeza hacia atrás – ¿va a ser una cena de gala o…? – al oír eso levanta la
cabeza y me mira extrañado, a lo que vuelve a reír.
- ¿De gala? – rompe a reír otra vez.
- ¡Yo que sé! En mi casa cuando nos reunimos todos vamos un poquito
elegantes… Había pensado que vosotros al ser famosos… – vuelve a mirarme de
lado, riendo divertido de mis palabras.
- ¿Famosos? Vendrán 4 amigos que han trabajado conmigo en obras, ¿eh?
- ¿¡Vendrá Enric!? – contesto emocionada al escuchar eso. Se sorprende de
mi reacción y afirma con la cabeza. – Uala, ¡qué bien! Aunque no sé si se
acordará de mi… – sigue mirándome de reojo, con una ceja levantada. – ¿Por qué
me miras así?
- Nada, nada, que no sabía que te gustara tanto Enric… – contesta un poco
borde, volviendo a mirar al frente. Me lo quedo mirando sin saber a qué se
refiere, y, analizando su tono, sonrío.
- ¿Te has puesto celoso? – ladea un poco la cabeza para mirarme, sonríe,
como si no supiera de que le estoy hablando, y vuelve a mirar hacia delante. –
¿Qué pasa? ¿Te ves amenazado por qué él es más joven que tú? – se gira de golpe
y me mira sorprendido, pero a la vez “dolido”, con la boca abierta.
- Ui, ¿pero de qué vas? – contesta entre risitas que no puede contener.
- ¿A caso vas a negármelo? – contesto con el mismo tono de voz que pone él
cuando me pica. Sonríe al darse cuenta y se acerca más a mí, en modo de
venganza, acortando la distancia.
- ¿Es más guapo que yo? – echo la cabeza un poco hacia atrás, por los
nervios, y porque no acabo de entender lo que dice. Él se acerca un poco más. –
Dime, ¿le ves más guapo que a mí? – se queda sonriendo al ver cómo, poco a
poco, voy poniéndome más nerviosa y rojiza.
- Pues… S.s.si… – digo intentando mostrar seguridad. Suelta una carcajada y
vuelve a sentarse bien.
- Que mal mientes… – susurra mientras se cruza de brazos y vuelve a
estirarse, soltando su típica risita.
- Vete a la mierda… – contesto enfadada, colocándome bien en el banco
mientras él suelta otra carcajada.
- Tranquila – dice rompiendo el silencio – puedes venir en chándal, no
creas que vayamos a arreglarnos mucho. – lo miro de reojo, sonriendo al verle
mirándome con esa gran sonrisa, y afirmo con la cabeza.
- A ver qué encuentro por la maleta…
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada