Me dejo llevar por su dulce beso y le rodeo el cuello, apretándome a él,
notando como una de sus manos va bajando hacia mi cintura y la otra la cuela
entre mi pelo para cogerme del cuello. Àngel empieza a morderme suavemente los
labios, entreabriendo nuestras bocas, dejándome pequeños besos entre suspiros.
Empiezo a acariciar su cabeza, enredando mis dedos por su pelo, comprobando que
es él, que es Àngel, mi amor platónico, que estamos aquí, en las puertas de un
hotel, besándonos, dejándonos llevar por la pasión… Mordiéndole el labio
inferior, me separo un poco de él y agacho la cabeza, apoyándola en su pecho.
Nos quedamos en silencio, abrazados, me besa la frente y da un paso hacia atrás.
- Creo que… Lo mejor será que me vaya… – susurra.
- Sí… – levanto la mirada, sonrojada, y puedo ver en su rostro la decepción
que le causa mi respuesta.
- Bien… ¿Nos… Vemos mañana? – susurra tímidamente.
- Sí. – contesto rápido, sin pensar. Él sonríe, carraspea, se acerca a mí,
me coge suavemente la cara y me besa.
- Buenas noches… – dice al separarse de mí, mirándome a los ojos.
Rápidamente me pongo de puntillas, le cojo del cuello y le beso. Él responde al
beso y me aprieta por la cintura, acariciando mi cuello con la otra mano.
- Buenas noches. – susurro con una gran sonrisa al separarme de él. Doy un
pasito hacia atrás, agachando la cabeza por la vergüenza, y entro al hotel.
Antes de llamar al ascensor me doy la vuelta y le veo quieto en la puerta,
despidiéndome con la mano. Sonrío como una lela, toco el botón, le imito y
entro dentro del ascensor.
Tengo tantas cosas que
contaros… Todavía no me creo lo que ha pasado, mamá: Àngel me ha besado. Sí,
como lo lees… Aunque me gustaría que me oyeses también, pero sé que si te llamo
voy a empezar a llorar y vas a llenarme la cabeza de ideas negativas por este
hecho… Así que prefiero irme a dormir con esta sonrisa que ahora me caracteriza
y esperar qué pasa mañana… Quizá todo ha sido una equivocación, quizá mañana se
arrepienta y me pida perdón… Pero no importa… Por unos minutos he sido la mujer
más feliz que haya existido en este mundo, y solo por eso ha valido la pena el
viaje hasta aquí. Muchísimas gracias por hacer que esto haya sido posible, jamás
podré agradeceros todo lo que estoy viviendo estos días…
Estos días… Llevo tres días aquí, me quedan 3 más para pasar a su lado…
Empiezo a comerme la cabeza, será mejor que me vaya a la cama, mañana puede ser
un gran día.
Nada más despertarme, voy a la ducha para serenarme: he soñado toda la
noche con Llàcer, con sus abrazos, con su beso, con lo que pueda pasar hoy…
Necesito desconectarme un poco, así que me encierro en el baño con la música a
tope. Al salir, me visto con mis vaqueros y una sudadera, cojo el móvil y
rápido me dirijo hacia el comedor. Quiero almorzar lo antes posible para poder
salir a dar un paseo.
Abro la puerta, me doy la vuelta y choco con alguien.
- Ai, perdón – grito dando un paso hacia atrás. Levanto la cabeza y me quedo
helada – ¿Àngel? – sonrío y le miro de arriba abajo para comprobar que no son
alucinaciones.
- Buenos días – susurra con una pequeña sonrisa.
- ¿Hace… mucho que estás aquí? – pregunto intrigada en un susurro.
- El suficiente para haber podido escuchar todo tu concierto… – suelta una
pequeña carcajada y me sonrojo.
- ¿Cómo has sabido cual era mi habitación? – intento desviar el tema.
- He preguntado en recepción. – sonríe – No tengo poderes… Todavía. – vuelve
a reír. Me quedo atontada mirando su sonrisa, se da cuenta y carraspea para
despertarme.
- Em… Sí… – agacho la cabeza tímidamente – Esto… Todavía tengo que
desayunar.
- Bien, pues… Si quieres te invito al bar de aquí al lado.
- No hace falta – corto su sonrisa – aquí me dan comida gratis. – suelto una
risita, pero él me mira mal. – Puedes acompañarme, si quieres. – sonrío. Se me
queda mirando un poco extrañado, pero rompe a reír.
- Después dicen que los agarrados somos los catalanes…
- ¡Encima que lo hago por ti! – reímos y nos quedamos mirándonos en silencio
– En fin… – agacho la cabeza – ¿Vamos?
- Sí, sí…
Me pongo a su lado y empiezo a caminar hacia el comedor, que está al piso
de abajo. Él me sigue en silencio, con las manos en los bolsillos. Cuando
llegamos allí, me sirvo lo mismo de cada día: un vaso de leche, un sobre de
Cola-cao y un par de tostadas. Àngel, cuando lo ve, suelta una pequeña risita,
pero no le contesto, me limito en mirarle de reojo. La gente que está en la
cocina se nos queda mirando, más bien a él, lo repasan de arriba abajo,
preguntándose qué debe hacer él en un sitio así. Àngel suda de todo, sabe que
lo están mirando, pero no le importa, va detrás de mí con aire de superioridad.
Cuando nos sentamos en la mesa, la más apartada que encontramos, Àngel empieza
a juguetear con su Iphone, mirando de reojo como me tomo mi Cola-cao, con una
pequeña sonrisa.
- Perdona… – los dos levantamos la cabeza a la vez, sorprendidos – ¿Nos
podemos hacer una foto? – es una chica, está sonriendo tímida a Àngel con un
móvil en la mano.
- Pues no. – contesta Àngel lo más borde posible. Abro los ojos como platos
y le miro mal.
- Es que… – contesta un poco cortada, mirándome de reojo con cara de pena –
Soy muy fan tuya, ¿sabes? – dice en un hilillo de voz. La miro con ternura,
viéndome reflejada en ella y le doy una patadita por debajo de la mesa a Àngel.
- ¿Ah sí? Dime una obra de teatro que haya hecho. – las dos nos sorprendemos
ante esa pregunta y nos miramos extrañadas. – No, mejor – sigue antes que pueda
pensar – dime qué obra de teatro estoy llevando ahora por todos los pueblecitos
de España.
- Em… Esto… – contesta la chica sonrojada. Yo suelto una pequeña risita de
mofa, ya que ha quedado con el culo al aire, y me tapo la boca para que no me
vean. Àngel la sonríe irónicamente y le dice adiós con la mano. La chica lo
repasa con cara de asco, me mira peor que a él, se gira y se va, susurrando un
“imbécil” al alejarse.
- Eres un borde – susurro entre risas.
- Si me hubiese contestado, me hubiese hecho una foto con ella, incluso le
hubiese dado dos besos. – le miro de reojo, sin creerme lo que dice – Contéstame
tú.
- ¿Perdón?
- Dime una obra que haya protagonizado – dice poniéndose serio.
- ¿De verdad vas a cuestionarme si soy una verdadera fan? – digo apoyando
los hombros en la mesa y echando el cuerpo para adelante.
- Sí. – responde imitando mis movimientos.
- Boeing Boeing. – susurro con una sonrisa.
- Otra.
- Ya van 30.
- Otra. – le miro mal y me muerdo el labio inferior, pensando. Él sonríe
victorioso.
- El somni de Mozart. – se sorprende.
- Esa fue de las primeras – sonríe.
- Lo sé – en realidad no, me sé los títulos por un trabajo que hice, pero no
me acuerdo de los años.
- Dime un musical que haya dirigido. – echa el cuerpo un poco más para adelante.
- Què, el nou musical. – intento pronunciar bien el catalán y imito su
expresión corporal. Estamos a pocos centímetros el uno del otro, apoyados
totalmente encima de la mesa, mirándonos a los ojos y sonriéndonos. Me quedo
mirándole los labios y agacho la cabeza por no cometer un error. Ladeo la
cabeza y me doy cuenta que la poca gente que hay está con la mirada fija en
nosotros, así que carraspeo y me coloco bien en la silla, acabándome de comer
la tostada. Àngel, soltando una risita, se vuelve a sentar bien y vuelve a
juguetear con el móvil con una pequeña sonrisa. – Ya estoy – digo cortando el
silencio y levantándome.
- Vamos, pues. – dice imitándome.
Sonriéndole, me dirijo hacia la calle, corriendo un poquito para hacer que
él tenga que correr tras de mí, y lo consigo. Al llegar a fuera, me giro,
sonriéndole, y él se acerca poco a poco a mí, cogiéndome por la cintura y acercándome
a él. Apoyo mis manos en sus hombros y me pierdo en su mirada.
- ¿Dónde vamos? – susurra.
- No sé, tú sabrás.
- Bien… Pues… Vamos.
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