Estando sentada a su lado, noto como pasa su brazo por mi hombro y me
aprieta fuerte hacia él. Sube la mano en la que tiene el móvil y la pone en una
buena posición para hacer una foto. Yo, que todavía no me lo creo, me aprieto
un poco más a él y le rodeo la espalda con el brazo que tengo a su lado y el
otro lo apoyo en su pecho. Salta el flash y veo como ríe divertido. Voy para
separarme de él, ya que noto todos los colores subidos a mi cara, pero vuelve a
hacer fuerza para que no me mueva. Entonces, susurrando me dice “Vamos a
hacernos una mejor” y noto como presiona sus labios en mi mejilla. El corazón
me empieza a latir con mucha más fuerza, cierro los ojos y sonrío, sonrío como
una tonta al notar sus dulces labios acariciar mis mejillas enrojecidas y
suspiro. Todavía no me puedo creer que esté pasando esto…
-Vamos a ver como hemos quedado. – Dice divertido. Seguramente sabe que
saldré como una imbécil en las dos fotos... Efectivamente, cuando abre la
galería y ve la última, empieza a reír escandalosamente. Yo, que todavía no la
he visto, agacho la cabeza sonrojada, sin querer mirarla. – Mírate, mírate,
¡mira que graciosa estás! – Sin levantar mucho la cabeza, lo miro mal, de
reojo, odiándole, pero al ver esa gran sonrisa en su cara, con sus ojos fijos
en mí, no puedo resistir de sonreír y cogerle el móvil. Me quedo mirando la
foto unos segundos antes de responder. Él, mi ídolo, mi amor platónico de hace
años, besándome en la mejilla cogiéndome por el hombro y sonriendo en el beso.
Yo, con los ojos cerrados y apretados, una gran sonrisa en la cara y la mano
apoyada en su pecho… Es la foto más perfecta que he visto nunca. Me la quedo
mirando mucho rato y noto como los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas. Con
todas mis fuerzas intento no derramarlas, se lo prometí, pero no puedo evitar
que me caiga una. Él, viendo mi reacción, se queda un poco sorprendido, pero
ríe cómplice y me besa otra vez en la mejilla. – Que mona eres – Susurra, y eso
hace que me estremezca más. Entonces, me giro y lo miro a los ojos,
directamente, sonriéndole, y sin tartamudear, le susurro.
-Muchas gracias por todo, Àngel, no te puedes ni imaginar lo feliz que me
haces así, de verdad. – Se queda un poco cortado al escuchar eso, pero no se
borra de su cara esa gran sonrisa. Yo me quedo mirándole con la misma sonrisa
de estúpida que la primera vez que le vi y no puedo evitar pensar en ese día…
Lo enfadado y nervioso que estaba, cómo me evito y me trató…
-¿En qué piensas? – Él y su capacidad de saber lo que me ronda por la
cabeza.
-En el día en que te conocí. – Eleva un poco la cabeza, frunciendo el ceño,
pensando, intentando recordar quizás. De repente sonríe y empieza a reír. – Te
acuerdas, ¿no? Te acuerdas de lo mal que me trataste.
-No te conocía. – dice todavía con una sonrisa en la cara, disculpándose.
-¿Sabes lo mal que me sentó todo aquello? Te cogí asco, odio, manía… – Se
sorprende, se queda mirándome sin creer lo que acabo de decir y sonríe, acercándose
a mí con una sonrisa pícara.
-¿No te ha compensado todo esto? – dice seductor. Noto como se erizan todos
los pelos de mi cuerpo y como un escalofrío me recorre des de los pies a la
cabeza. Me echo un poco hacia atrás, le tengo demasiado cerca. Pero él avanza
hacia más hacia mí, haciéndome poner otra vez roja.
-Cuando haces esto también te odio… – Sonríe.
-¿De verdad? – Se acerca un poco más, puedo notar su respiración en mi
rostro. Las piernas me empiezan a temblar y el corazón me está a punto de
estallar.
-Sí… – Susurro casi sin aire. Entonces, me rodea la espalda con el brazo y
me acerca más a él, tocando con su nariz la mía y sonriendo. Cierro los ojos y
los aprieto con fuerza, esto no me puede estar pasando.
No me dejes asiiii!! En serio cada día me sorprendes más!!! Soy @Mikytak07 en Twitah
ResponElimina¡Muchas grrrrrracias! Pronto habrá uno nuevo :DDD
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