dimarts, 9 d’abril del 2013

40. Hasta mañana.

Cuando Àngel vuelve a dejarme al suelo, dejo mis manos apoyadas en su pecho y lo miro fijamente, con una gran sonrisa en la cara, sin creerme este momento.

-¿Me perdonas, Alice? – susurra tímidamente.
-¿Cómo no te voy a perdonar? – le contesto con una gran sonrisa, a la vez que lo abrazo otra vez, rodeándole el cuello y dejándole un beso en la mejilla. Él vuelve a apretarme fuertemente por la espalda y me balancea, riendo con su perfecta melodía característica.

Me separo de él y me quedo como una tonta mirándole, pero antes de que pase como antes, doy un paso hacia atrás, bastante vergüenza he pasado ya.

-Escucha, Alice, me tengo que ir a cenar con unos amigos… – la sonrisa desaparece de mi cara, pero aún así intento fingir que estoy bien. – ¿Nos vemos mañana? – vuelvo a sonreír de oreja a oreja, sonrojándome.
-Si quieres sí. – contesto intentando disimular.
-Vamos, ¿Qué vas a hacer por Barcelona sin mí? – contesta con su chulería.
-Pueeeeeeees… – Intento buscar un comentario que me haga quedar bien delante de tal acusación, pero antes de que pueda hacerlo, me gana.
-¿Aburrirte? ¿Perderte? – lo miro mal y veo como sonríe victorioso de haberme hecho enfadar.
-Anda, vete, no quiero escucharte más. – digo dando un paso hacia atrás y dándome la vuelta para irme al hotel.
-¿No vas a despedirte de mí? – grita, otra vez, picándome. Me doy la vuelta y le miro sonriente.
-No. Hasta mañana.
Vuelvo a girarme y me voy decidida hacia la puerta del hotel, imaginándome su cara al quedarse solo en el parque. Antes de dar la vuelta a la calle, le busco con la mirada y le veo recogiendo el megáfono y la cartulina. Sonrío como una lela y me voy corriendo a mi habitación para salir al balcón y verle alejarse. Pero no llego a tiempo, así que me ducho, me voy a cenar al restaurante del hotel y vuelvo a la habitación.


Almorzando en el hotel, aprovecho para mirar mi twitter des de el móvil. No soy mucho de utilizarlo, pero para pasar el rato me entretiene. Al abrir mis interacciones, veo que ha empezado a seguirme bastante gente desconocida, a la vez que veo varios tuits de Blair y alguna amiga más, felicitándome y preguntándome qué tal me va. Sin contestar ningún tuit, ya que no entendía nada, sigo bajando hasta encontrar el motivo de tanto alboroto: Àngel había publicado nuestra foto, la del beso, etiquetándome a mí y a Blair y citando “Cenando con Alissssss… ¿Qué, la trato bien, Blair? JAAAA”. Ver eso hace que empiece a temblar de la emoción y que me suban todos los colores. Me descargo la foto y me la pongo de fondo de pantalla, de imagen del Whats App y de perfil en Twitter. Mi sonrisa en la foto es tan perfecta, tan de amor, tan de emoción, que cada vez que veo ese beso me dan ganas de llorar y darle gracias al destino por haberme hecho encontrar, al fin, con mi ídolo y mayor amor imposible. 

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