divendres, 31 d’agost del 2012

9. ¿A qué esperas?


Me despierto contenta y feliz. He soñado con él, otra vez, pero esta vez todo era más bonito: nos encontrábamos en un bar, me reconocía y empezábamos a hablar. Él reía y decía bobadas, me contaba anécdotas vividas en los programas que había trabajado y movidas con algún que otro famoso. El haber soñado con él me hace dudar de lo que viví ayer. ¿Lo habría soñado también? Corro hacia la mesa y cojo la cámara. Cuando la abro, allí están: mis dos fotos con Àngel, Enric, Manu y Marc.

Bajo a desayunar con una sonrisa de oreja a oreja. Voy dando saltitos e imaginándome un mundo fabuloso en mi mente. Preparo la leche y los cereales y me siento en la mesa. De repente, aparece mi madre en la puerta, con un diario en la mano. Al cruzar nuestras miradas sonríe, divertida.

-Alice, creo que hoy vas a querer leer el diario.
-¿El diario? – digo extrañada. – Sabes que no me gustan nada ni el diario ni las telenoticias. ¡No sirven de nada!– Mi madre se queda quieta. Veo que no abaja el diario, sigue ofreciéndomelo. –  ¿Por qué quieres que lo lea? ¿Hay algo que pueda interesarme? – suelta una risita  – No me estarás buscando trabajo otra vez, ¿no?
-Sí, pero no encuentro nada, chica…  – la miro mal. Empiezo a comer, desinteresada en lo que me cuenta ella. – Toma, lee esto. – me pasa el diario abierto por una de las páginas centrales.

Y allí, ocupando dos páginas de diario, con un enorme título que se come casi la mitad de la primera, están ellos: Geronimo Stilton con su director. “El gran musical de la fantasía agota las entradas en una sola hora”. Estoy alucinando, no puedo creerlo.

-Léelo todo. – dice mi madre con una gran sonrisa en la cara, feliz de verme así.

El musical de la fantasía hace furor entre los niños. En tan solo una hora, muchos padres compraron las últimas entradas que quedaban libres. Entre los espectadores había niños de otros pueblos, que habían bajado aquí solo para ver al pequeño ratón. Otros muchos se quedaron con las ganas de entrar. ¿Usted es uno de ellos? Quédese tranquilo. Viendo la gran repercusión que ha tenido, Geronimo Stilton se queda un día más entre nuestras calles para poder hacer feliz a esos niños que no pudieron verlo ayer. Y si no solo quieres hacer disfrutar a su hijo en el teatro, llévelo a la plaza Mayor del pueblo, allí encontrareis a los protagonistas del cuento, bailando y cantando para vosotros. ¿A qué esperas? ¡Corre a por tus entradas!” 

dijous, 30 d’agost del 2012

8. Felicidades, te lo mereces.


Me quedo alucinada con la cara de Llàcer. Está tan perfecto, tan él: sonriendo de oreja a oreja, sin ninguna preocupación, como si no le molestara. En cambio, a mi ni una palabra bonita.

Veo como la coge por el hombro y sonríe dulcemente a la cámara. Saco la foto con muchos celos y mucha rabia contenida, pero intento no demostrarlo. Cuando salta el flash la deja ir y Blair le sonríe.

-¿Te puedes hacer una ahora con mi amiga? – Àngel afirma con la cabeza. Me mira, me reconoce y sonríe.
-Si, se lo debo. Antes no la he tratado muy bien. – me quedo demasiado parada, no me esperaba eso. Las piernas empiezan a temblarme y toda yo parezco un flan.

Se acerca a mí, me coge por el hombro, me acerca suavemente a él y sonríe a la cámara. Yo también sonrío, pero sonrío de felicidad, de por fin haber hecho realidad mi sueño. Y sin darme cuenta cae una lágrima de mis ojos. Salta el flash y Àngel me suelta.

-Que, ¿te ha gustado? – me pregunta sonriendo.
-Mucho. – digo feliz. Manu le grita desde la esquina.
-Bueno, me tengo que ir. Que vaya bien.
-Gracias, igualmente.

Me devuelve una última sonrisa y se va con los demás. Me quedo quieta, observando cómo se van todos juntos. Blair está mirándome con los ojos llorosos. Al verla así, la abrazo y empiezo a llorar.

-Felicidades, Alice, te lo mereces.

No puedo quererla más. La aprieto fuerte y le dejo toda la chaqueta llena de lágrimas, pero no le importa, deja que me desfogue todo lo que quiera. Me acompaña a casa y le pido que se quede a dormir. Mi madre nos hace pizza, nuestra comida favorita, y todos en casa me felicitan por haber hecho realidad mi sueño.

-¿Y ahora qué harás? – me pregunta mi hermano pequeño.
-¿Cómo?
-Ahora ya has hecho realidad tu sueño. Tendrás que buscar otro, ¿no? – me quedo extrañada, la verdad es que no lo había pensado.
-Todavía no he cumplido mi sueño…
-¿Cómo que no? Ya le has visto, ya te has hecho una foto con él.
-Bueno, me falta el beso, abrazarle… Y conocerle.

Toda la mesa se queda callada a la vez. No saben si apoyarme o dejarlo estar. Yo me quedo sonriendo mirando mi último trozo de pizza. Sí, eso haré. Seguiré a Àngel siempre, donde quiera que vaya, y conseguiré caerle mejor todavía. Conseguiré que me abrace, que me bese,  que me hable cuando él quiera, que nos hagamos amigos. Ese es mi nuevo sueño. 

7. Ahora sale tu amado


Comemos tranquilamente y nos ponemos a ver una peli. Dice que es para des estresarme, para que no piense, para que me relaje y vaya más feliz a volver a ver la obra. Es la mejor amiga que una persona puede tener, de verdad.

Se hacen las 5 y media y me acompaña al teatro. Está conmigo hasta que se abren las puertas y me hacen entrar adentro. Antes de irse me dice “Tranquila, cuando salgas estaré aquí fuera”. Eso me tranquiliza. Disfruto de la obra como si fuera la primera vez que la viera: cantando, riendo, contestándoles… Muchos de los niños que tengo alrededor me miran mal, preguntándose entre ellos qué hace una chica tan mayor en un espectáculo como ese. Pero me da igual, yo soy feliz sabiendo que estoy allí por amor.

Acaba la función y salgo feliz, buscando a Blair. La veo en la esquina, esperándome, y juntas nos dirigimos a la puerta trasera. Esperamos un buen rato a que salgan los actores. Tienen que desmaquillarse y cambiarse, y eso lleva un buen rato.

Al fin, escuchamos como se abre la puerta. Blair me aprieta las manos, sonriéndome, intentando tranquilizarme. A mí me tiemblan las piernas y siento que, como Àngel me conteste otra vez mal, no voy a poder superarlo. Salen unos cuantos actores, que se quedan mirándome sorprendidos. Supongo que me reconocen por el numerito de antes en el ensayo. Sale Enric y al verme sonríe.

-¡Hola! ¿Te ha gustado? – dice nada más verme.
-Sí, mucho más que la primera vez.
-Eso quiere decir que nos vamos superando. – contesta riendo. Ve como me tiene cogida Blair y entiende el por qué. – Tranquila, ya se le ha pasado. Ahora está feliz. – me guiña un ojo y se va con sus amigos, dejándome allí.

Miro a Blair y ella me sonríe. “Saldrá bien, ya verás”. Le sonrío yo también y me giro hacia la puerta. Veo como sale Manu con otra chica, y, al verme, me sonríe. Vaya, también me ha reconocido. Esta vez no quiero que se vaya sin una foto conmigo.

-Ma… Manu… ¿Podemos hacernos una foto? – digo tímidamente. Sonríe.
-Sí, ¡Claro! – dice acercándose a mí y cogiéndome por el hombro. Blair nos saca la foto.
-Muchas gracias.
-De nada. Ahora sale tu amado. – me guiña un ojo.

¿Amado? Veo como la chica que le acompañaba ríe, y se van hacia la esquina, junto con el resto. ¿Qué pasa? ¿Qué se han dedicado a hablar de mí mientras se maquillaban? Blair se pone a reír, supongo que estaba pensando lo mismo que yo.

Al fin, sale Àngel. Nos quedamos mirando pero no presta atención. No abro la boca, no soy capaz de decirle nada.

-Àngel, ¿nos podemos hacer una foto? – dice Blair. – Soy muy fan tuya.
-Sí, claro. – dice muy amablemente, sonriéndole… ¿¡Cómo!?

dimarts, 28 d’agost del 2012

6. ¿Qué he hecho mal?


Me despido de Enric y me voy para casa. Me tumbo en la cama, cojo la cámara y me quedo mirando mi foto con Llàcer. Es hasta graciosa: yo al lado del hombre que más quiero, con cara de susto y con las manos en los bolsillos. Él con una sonrisa falsa en el rostro y cogiéndome por el hombro, porque sí… No puede haber salido más mal. Apago la cámara, pongo música e intento desconectar.

¿Cómo había pasado todo? ¿Qué había hecho mal? Yo simplemente quería conocerle, abrazarle, decirle cuánto le admiro y verle sonreír, sobretodo eso: tenerle enfrente de mí, que me mirara a los ojos y me sonriera. Solo pedía eso, nada más. ¿Y qué he conseguido? Que me coja manía, que me mire mal y no tenga una dulce palabra para mí.

De repente, abren la puerta de mi habitación. Me giro enfadada, me gusta que antes de entrar llamen a la puerta. Pero no puedo quejarme, es Blair, mi mejor amiga. En cuanto la veo me tiro encima de ella, abrazándola, y empiezo a llorar en su hombro. Ella no se queja, me abraza fuerte y empieza a acariciarme la cabeza, tranquilizándome.

-Me ha llamado tu madre. Me ha dicho que estabas mal y que viniera a comer, que me necesitabas. – ¿Mi madre la ha llamado? Es más perfecta de lo que recordaba. Sin duda es la única persona que me comprende con solo mirarme a los ojos. Blair se aparta de mí, me seca las lágrimas y me susurra  – Y bien, pequeña, ¿Qué ha pasado?

Se lo cuento todo, des del momento en el que me he levantado hasta que me he ido de allí, con todos los detalles, miradas e expresiones. Ella me escucha asombrada, no sabe qué contestarme, se queda igual de alucinada que yo.

-Lo siento, tendría que haber venido contigo.
-Igualmente no hubiésemos arreglado nada…
-Ya, pero yo hubiese cogido al Àngel ese por los pelos y hubiese hecho que te sonriera. – Me echo a reír. No hay persona más exagerada que ella, la verdad. – Bueno, a ver si después de la estrena conseguimos que nos sonría.
-¿Vendrás conmigo?
-Sí, te esperaré a fuera cuando acabe la función.
-Muchas gracias, Blair.
-De nada, tonta. ¡Y más le vale que no se ponga borde!

dilluns, 27 d’agost del 2012

5. Te veo después en el estreno


Durante todo el ensayo estoy callada y quieta. Solamente muevo la cabeza al escuchar las canciones, que ya conocía de la primera vez que fui, y me es inevitable no seguir el ritmo con el pie. Por todo lo demás no hice absolutamente nada, todo por no desagradarle y que me acabara de coger la manía que todavía no me tenía.

Acabó el ensayo y aplaudí, merecían un gran aplauso por el trabajo hecho, pero nada más empezar escuche “¡Sht!” y paré de golpe. Giro la cabeza y veo a Àngel subiendo al escenario, para acabar de matizar unas cuantas cosas: colocaciones que no habían estado del todo bien, melodías que no se habían escuchado… Lo observo todo en silencio, el mundo del teatro me fascina des de pequeña, y esto es lo más cerca que estoy de entender este mundo mejor. De repente, noto una mano en mi hombro. Me giro corriendo y veo a Manu a mi lado, de pié, sonriéndome.

-¿Eres la chica que estaba a fuera, verdad?  – No me lo puedo creer. Asiento con la cabeza y me levanto, sonriéndole también. – Siento no haberte contestado antes. Aunque… Solo has preguntado por él. – ladea la cabeza señalando a Àngel.
-Sí… Ya… Pero tú también me gustas mucho, ¿eh? –  digo tímidamente, para quedar bien. Pero lo cierto es que no le miento: si hay una voz que me enamora al oírla cantar, esa es la de Manu.
-Y bien, ¿te ha gustado?
-Mucho. Bueno, me gustó más la primera vez que lo vi, que iban vestidos y pintados…
-Ah, ¿ya lo habías visto antes?
-Sí, en Barcelona, fui al estreno…
-Entonces es normal que te gustara. Ese día lo bordaron todos, había mucha magia en el ambiente… – Asiento con la cabeza, con mi sonrisa de alelada – Bueno, siento que hayas tenido que ver a Àngel de esa forma. Siempre en los estrenos se pone muy nervioso y solo piensa en la función. Si cuando acabe sigues por aquí y le pides una foto, no te la negará. – Sonríe y se va hacia el escenario, pasando por detrás de las cortinas. Supongo que sale a la calle.

Supongo que Manu no sabía que ya tenía mi foto con Llàcer… Pero… ¿Y si después de la actuación vuelvo a buscarle? Alomejor está de mejor humor y nos podemos hacer una foto mejor que la primera, que salgo con cara de susto y él con sonrisa falsa… O alomejor está de mejor humor y al verme vuelve a ponerse borde… Enric corta mis pensamientos viniéndome a buscar.

-Nos vamos a buscar algún sitio donde comer. Te acompaño a la puerta, que no debes saber volver. – dice riendo. Eso me saca una sonrisa. La verdad es que no, me pierdo entre los pasillos.

Al llegar a la puerta, veo que muchos de los actores están allí esperando al resto del equipo.

-Bueno, te veo después en el estreno, ¿verdad?
-Sí. Muchísimas gracias, Enric, de verdad. – le sonrío y sin pensar le abrazo.

Se abre la puerta. Me separo de Enric y me fijo en quien sale. Es Àngel. Nos quedamos mirando, gira la cabeza y se dirige hacia el grupo de actores. Agacho la cabeza. Lo que faltaba, mi mayor ídolo me ha cogido manía… 

diumenge, 26 d’agost del 2012

4. ¿Pero qué hace aquí?

Vuelvo a quedarme sin saber qué responder. Mi cabeza empezó a hacer una lista de pros y contras de entrar a ver el ensayo, y los únicos contras que encontraba eran que Àngel me echase y le acabase de coger la tirria que todavía no le tenía, y claramente no quería que eso pasara.

Antes de que pueda responderle, Enric sonríe, me coge de la mano, abre la puerta y entra conmigo a rastras. Empiezo a estirarle del brazo, suplicándole que no lo haga, que nos reñirían y que no quería que pasara nada. Pero no me hace caso y sigue entrando, hasta que llegamos al escenario. Allí están todos: todos los actores y actrices que dan vida al mejor musical infantil de la historia. Me quedo pálida, no sé qué hago allí en medio de todos ellos.

-¿Pero qué hace aquí? Enric, ¿por qué la entras?

Reconozco su voz. Por muy sosa, borde o chillona que esté, es la voz más dulce que nunca he escuchado. Me giro hacia platea, de donde venía la voz, pero no le veo. Aprieto un poco los ojos para buscar entre la oscuridad y veo como algo se dirige hacia nosotros. Sube de un salto al escenario y allí le tengo, enfrente de nosotros. Doy un paso hacia atrás y me pongo al lado de Enric, un poco asustada.

-Vamos, déjala. No va a hacer nada.
-Si quiere ver la obra, que se compre una entrada.
-Ya la tengo – contesto enfadada. Àngel me mira de reojo, mal, como de costumbre, y vuelve a mirar a Enric.
-Por lo menos podrías haber pedido permiso.
-Ei, Àngel, ¿puede quedarse mi amiga… – me mira un poco de reojo, buscando respuesta a lo que estaba diciendo. Le susurro mi nombre en el oído y prosigue. – Alice… A ver el ensayo? Se va a portar bien. – Àngel me vuelve a mirar de reojo, yo aparto la mirada y miro al suelo. No soporto verle así, con este aspecto de superioridad.
-Muy bien, Alicia, puedes quedarte, pero no hagas ruido.
-Me llamo Alice, no Alicia. – digo levantando la mirada rápidamente, con gesto de rabia. Si hay una cosa que odio des de pequeña es que traduzcan mi nombre, y me da igual quien sea que lo haga. Àngel se queda sorprendido con esa respuesta, y después de echarme una mirada fulminante a mí y a Enric, contesta.
-Muy bien, Alissss. – dice en tono burleta, girándose y volviendo a su sitio. Eso me cabrea y intento contestarle pero Enric me para cogiéndome del brazo.
-Shht. Siéntate en la primera fila y no digas nada.

Asiento con la cabeza y bajo por las escaleras, dirigiéndome hacia la silla que queda al lado del pasillo central. Mientras voy hacia allí, busco a Llàcer con la mirada y me doy cuenta de que él también esta mirándome, y no precisamente bien. En cuanto me siento, siento como carraspea y grita “¡Acción!”.

dissabte, 25 d’agost del 2012

3. ¿Qué quieres?


Me quedo quieta, casi sin respirar, sin decir nada, muerta. No me lo puedo creer, le tengo delante de mí, mirándome… Y no con muy buena cara, que digamos. Está serio, mirándome de arriba abajo, preguntándose, quizás, que quien soy y qué quiero.

Enric se da cuenta de que me he quedado traspuesta y carraspea, para desconectar mis pensamientos y hacerme volver al presente. Yo muevo la cabeza e intento saludarle, pero no me sale la voz. Se da cuenta y, con un tonito muy borde, me saluda:

-Hola. ¿Qué quieres? – ¿Cómo? ¿Pero cómo podía ser tan borde? Nunca me lo hubiese imaginado así… Y eso me duele.
-Ho… Hola… Pu.Pu.Pues yo… – estoy tan nerviosa que no sé ni hablar. Me tiembla todo, el corazón me va muy deprisa y la voz me sale en un hilillo. Enric se acerca a mí y me coge de la mano, para tranquilizarme. Le miro a los ojos y le pido ayuda.
-Solo quiere una foto contigo. Es una gran fan. – dice Enric, comprendiendo mi mirada.
-¿Y por qué no me lo pide ella? – Eso me deja más alucinada. ¿Qué no ve como estoy? ¿Que estoy así por su culpa, por su bordería?
-Es que está un poco nervios…
-Por favor, Àngel. – digo cortando a Enric. Los dos ponen cara de asombro al escucharme hablar tan decididamente. Cuando me doy cuenta, vuelvo a ponerme nerviosa, pero intento no tartamudear y decir lo que pienso bien alto y claro. – Llevo aquí des de las 8 esperando a que llegaras, solo para cumplir mi sueño. – Àngel se queda mirándome, interesado en escucharme. Carraspeo e intento proseguir. – Lo único que quiero es una foto y un abrazo, no pido más. – Entonces, Àngel suelta una carcajada. Yo me sorprendo y me quedo callada. Noto como Enric me aprieta un poco la mano, busco su mirada y veo que en la suya hay “compasión”. Está intentando tranquilizarme otra vez.
-¿Ya está? ¿No quieres más cosas? – dice Àngel otra vez con un tonito borde. Me vuelvo a quedar parada, sin saber qué contestar ni qué hacer. Simplemente le miro a los ojos, intentando comprender por qué es así. ¿Tanto cambia la gente de la televisión en la vida real? – Va, saca la cámara. – Cuando escucho eso me sorprendo un poco, por lo menos va a dejar que nos hagamos una foto…

Le doy la cámara a Enric y él me guiña un ojo. Me acerco a Llàcer con un poco de miedo, no sé si va a dejar que me acerque mucho. Me pongo a su lado, tímidamente, después de sonreírle al acercarme a él, y pongo las manos en los bolsillos. Él no se mueve. Sigue de pie, a mi lado, sin hacer nada. Eso me duele todavía más. Enric no saca ninguna foto, al contrario, le dice algo a Àngel moviendo la cabeza. Creo que entiende lo que quiere decir, y doy un pequeño pasito hacia Àngel, para estar más cerca. De repente, noto como su mano me coge del hombro y sin previo aviso me espachurra contra él. El corazón me va muy deprisa, yo ni siquiera me muevo, no puedo, me quedo paralizada. Salta el flash. Àngel me suelta, me mira y me sonríe, como despidiéndose, y abre la puerta. Antes de que entre le grito “gracias” pero hace como si no me escuchara y cierra la puerta. Me vuelvo a quedar muerta, de verdad no me esperaba que fuera así. Noto una mano en mi hombro.

-No lleva muy bien la fama…
-Ya, ya veo… – Agacho la cabeza, tengo muchas ganas de llorar, estoy muy desilusionada con lo que ha pasado. Me siento engañada y dolida, y lo que es peor, siento un pequeño odio hacia la persona que más había querido hasta ahora.
-Bueno… Por lo menos tienes la foto… Eso era lo que querías, ¿verdad? – intenta animarme con una sonrisa en la cara, pero de nada sirve.
-Sí, pero no de esta manera… No me imaginaba que fuese así… – Enric se da cuenta de que estoy realmente dolida, y me abraza dulcemente. Oímos como se abre la puerta y chillan “¡Enric, ensayo general!”.
-Lo siento… – dice después de soltarme. Le digo que no pasa nada con un movimiento de cabeza y le sonrío. De repente, parece que tiene una idea y sonríe de oreja a oreja. – Oye, ¿Quieres entrar a ver el ensayo? 

divendres, 24 d’agost del 2012

2. ¿Nos esperabas?


Me quedo como una boba en la puerta, mirándola sin entender qué había pasado, interrogándola, como si ella pudiese explicarme lo que había pasado. Pero no obtenía ninguna respuesta. Me encontraba sola, en la parte trasera del teatro, sin saber qué hacer.

Empiezo a llorar, la situación me supera. ¿Hacía falta que fuera tan borde? ¿Le daría algo por hacerse una foto conmigo? Tampoco hacía falta que me mirase tan mal y me contestara de esa manera tan seca… Todo lo que había soñado, todo lo que había imaginado de él… Se derrumbaba delante de mí. Ni palabras bonitas, ni sonrisas, ni siquiera una dulce mirada… Nada.

Me siento al suelo, apoyando la cabeza en los brazos y estos en las rodillas, dejando caer lágrimas de rabia y de impotencia, recordando todo lo que yo había deseado que pasara y que no fue. De repente, noté una mano en mi hombro. Al levantar la cabeza vi a un chico delante de mí, con expresión preocupada, preguntándome con la mirada qué me pasaba. Recordaba a ese chico, lo había visto en los videos de presentación de Geronimo Stilton, la obra que se hacía esta tarde en el teatro de mi pueblo.
Rápidamente, me seco las lágrimas y me levanto, poniéndome frente a él.

- Em… Hola… Eres Enric, ¿verdad?
- Eh… Sí… – dice él, extrañado. – ¿Te encuentras bien? – Vuelve la preocupación a su rostro.
- Sí, sí, es solo que… Las cosas a veces no salen como una quiere. – digo mirando al suelo. – Oye… – hago el intento de sonreír – ¿Sabes que me gusta mucho tu forma de actuar? – Sonríe.
- ¿Sí? ¿Has visto esta obra antes?
- Sí, la vi en Barcelona, el día del estreno. Me encantaste. Puedo… ¿Podemos hacernos una foto?
- ¡Sí, claro! – dice con una gran sonrisa en la cara. Empieza a mirar alrededor, no había nadie. – ¿Cómo nos la hacemos? – Me doy cuenta de la situación y resoplo. Él ríe y contesta – Espera. – Abre la puerta y mete medio cuerpo, mirando a ver si había alguien alrededor. Entonces chilla “¡Marc!” y aparece en la puerta el mismísimo Geronimo Stilton. Sonrío al verle, también quería una foto con él, así que aprovecharé. Pero… ¿Cuándo había entrado? Ni si quiera había escuchado la puerta… – Marc, ¿nos puedes hacer una foto?
- Sí, claro. – dice sonriéndome. Le doy mi cámara y me pongo al lado de Enric, que me coge por la cintura y me aprieta hacia él, sonriendo. Salta el flash – Ya está.
- Gracias… ¿Puedo hacerme otra contigo, Marc? – Se sorprende al ver que sé quién es y se sonroja un poco.
- Sí… Sí… – dice tímidamente. Le dejo la cámara a Enric y Marc me coge por la espalda, acercándose a mí.
- Ya está. – dice Enric al saltar el flash.
- Gracias, gracias a los dos. – digo sonriéndoles.
- Bueno… ¿Qué hacías aquí? ¿Nos esperabas? – dice Enric poniéndose chulo. Eso me hace reír.
- Pues la verdad es que esperaba a Àngel… Deseaba hacerme una foto con él pero… Me ha ignorado y ha entrado con Manu… – Recordar lo vivido vuelve a dolerme. Dejo de sonreír y agacho la cabeza, intentando no pensar más en ello. Ellos se quedan en silencio, levanto un poco la cabeza y les veo mirándose, diciéndose algo.
- Oye, espérate aquí, no te muevas. – dice Enric, sonriendo.
- ¿Cómo?
- Tú hazme caso. – y me guiña un ojo.

Y entran los dos al teatro, dejándome  allí, esperando algo que no sabía lo que era. El corazón empieza a latirme muy deprisa ¿y si han ido a buscar a Llàcer? Por dios, ¿y si han ido a decirle que salga, que hay una chica que desea verle? Antes de que pueda pensar más, se abre la puerta, y allí está él. 

1. No ha salido como yo había soñado...

Lunes, 7 y media de la mañana. Empieza a entrar el sol por la ventana y, con él, el aire, la brisa de verano, la esperanza de, por fin, hacer mi sueño realidad. Sí, me he puesto el despertador a esta hora a propósito: hoy se estrena en el teatro de mi pueblo una obra de teatro. Pero no una obra de teatro común, no: una obra de teatro infantil, de niños, de esos que cuando lo ves sientes que no quieres crecer, que quieres ser pequeño siempre, que todo se puede hacer realidad si le ruegas a una estrella… Y yo llevo mucho tiempo rogándole a mi estrella que se haga realidad mi mayor sueño: conocerlo. Conocer a mi ídolo, a ese que con solo verle me hace sacar la sonrisa más tonta y enamoradiza de la tierra, a ese que sigo en todos los programas y proyectos que hace, a ese que me vuelve loca con cada palabra, con cada gesto, con cada risa… Su risa… Su risa es tan perfecta, tan indescriptible… Todo él es perfecto, y siento que jamás nadie me hará sentir lo que él me transmite.

Me levanto de un salto de la cama, voy corriendo hacia el armario y saco la ropa que tenía preparada: una camiseta de Franklin&Marshall, unos pantalones cortos y unas Munich, para que cuando me vea se dé cuenta de que soy una fan de verdad.

Almuerzo deprisa, atragantándome. No quiero llegar tarde, quiero estar allí la primera, esperar las horas que hagan falta. Todo por verle, verle enfrente de mí, sonriendo como  solo él sabe y que me diga “Hola. ¿Llevas esperándome mucho rato?” y contestarle “Toda la vida.”

Acabo de soñar despierta y salgo corriendo a la calle. Mientras voy de camino al teatro, pienso en como reaccionaré al verle: ¿Lloraré? ¿Me quedaré sin hablar? ¿Podré respirar? Mientras me monto otra de muchas películas en mi mente, llego a la puerta trasera. Todavía no hay nada: ni coches, ni furgonetas, ni la puerta abierta… No ha llegado nadie. Me siento a esperar en la escalera de la puerta, poniéndome los cascos y escuchando la canción que más me recuerda a él: Just the way you are.

Pasan las horas y no aparece nadie: ni técnicos, ni actores… El corazón me da un vuelco ¿Y si han entrado por la puerta de delante? Me levanto y empiezo a correr, dando la vuelta a la calle para llegar a la puerta principal. Nada, no hay nadie. Miro el reloj: son casi las 2 del mediodía… No puede ser, si la obra es a las 6. Tendrían que estar ya aquí, montando el escenario, probando las luces, el espacio, los micros… Vuelvo a la puerta trasera y veo un coche aparcado. Mierda. Me echo encima de la puerta e intento ver si hay alguien dentro, pero me veo yo reflejada. Resoplo y vuelvo a sentarme.

Y entonces, giro la cabeza hacia la carretera y veo entrar otro coche. Me levanto con las piernas temblorosas, miro al cielo y rezo a mi estrella por que sea él.  Oigo como frena, para el motor y se abre la puerta del copiloto. Está lejos, pero reconozco ese pelo, ese cuerpo, esa carita: es Manu Guix. No hay duda, el conductor tiene que ser él. Y así es: se abre la puerta y aparece él, Àngel Llàcer, con su pelo despeinado, unas gafas de sol, y riendo vete a saber por qué. Intento dar un paso hacia delante, pero no puedo, así que me apoyo en la pared, al lado de la puerta, esperando a que se acerquen para pedirles una foto e intentar hablar con ellos un rato.

Empiezan a acercarse, hablando entre ellos, me miran des de lo lejos y hacen ver como si no estuviera allí. Cuando por fin están a mi lado, tartamudeo “Hola, Àngel…” pero no me hace caso. Lo intento de nuevo: “Àngel, por favor, ¿nos podemos hacer una foto?” se gira, me mira con cara seria y me contesta “Lo siento, tengo prisa” y entonces abre la puerta y entra dentro. Me quedo alucinada, los ojos se me salen de la cara y no puedo cerrar la boca. Pero… ¿Pero se puede saber qué ha pasado? Esto no ha salido como yo había soñado….