Me quedo alucinada con la cara de Llàcer. Está tan perfecto, tan él:
sonriendo de oreja a oreja, sin ninguna preocupación, como si no le molestara.
En cambio, a mi ni una palabra bonita.
Veo como la coge por el hombro y sonríe dulcemente a la cámara. Saco la
foto con muchos celos y mucha rabia contenida, pero intento no demostrarlo.
Cuando salta el flash la deja ir y Blair le sonríe.
-¿Te puedes hacer una ahora con mi amiga? – Àngel afirma con la cabeza. Me
mira, me reconoce y sonríe.
-Si, se lo debo. Antes no la he tratado muy bien. – me quedo demasiado
parada, no me esperaba eso. Las piernas empiezan a temblarme y toda yo parezco
un flan.
Se acerca a mí, me coge por el hombro, me acerca suavemente a él y sonríe a
la cámara. Yo también sonrío, pero sonrío de felicidad, de por fin haber hecho
realidad mi sueño. Y sin darme cuenta cae una lágrima de mis ojos. Salta el
flash y Àngel me suelta.
-Que, ¿te ha gustado? – me pregunta sonriendo.
-Mucho. – digo feliz. Manu le grita desde la esquina.
-Bueno, me tengo que ir. Que vaya bien.
-Gracias, igualmente.
Me devuelve una última sonrisa y se va con los demás. Me quedo quieta,
observando cómo se van todos juntos. Blair está mirándome con los ojos
llorosos. Al verla así, la abrazo y empiezo a llorar.
-Felicidades, Alice, te lo mereces.
No puedo quererla más. La aprieto fuerte y le dejo toda la chaqueta llena
de lágrimas, pero no le importa, deja que me desfogue todo lo que quiera. Me
acompaña a casa y le pido que se quede a dormir. Mi madre nos hace pizza,
nuestra comida favorita, y todos en casa me felicitan por haber hecho realidad
mi sueño.
-¿Y ahora qué harás? – me pregunta mi hermano pequeño.
-¿Cómo?
-Ahora ya has hecho realidad tu sueño. Tendrás que buscar otro, ¿no? – me
quedo extrañada, la verdad es que no lo había pensado.
-Todavía no he cumplido mi sueño…
-¿Cómo que no? Ya le has visto, ya te has hecho una foto con él.
-Bueno, me falta el beso, abrazarle… Y conocerle.
Toda la mesa se queda callada a la vez. No saben si apoyarme o dejarlo
estar. Yo me quedo sonriendo mirando mi último trozo de pizza. Sí, eso haré.
Seguiré a Àngel siempre, donde quiera que vaya, y conseguiré caerle mejor
todavía. Conseguiré que me abrace, que me bese,
que me hable cuando él quiera, que nos hagamos amigos. Ese es mi nuevo
sueño.
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