Comemos tranquilamente y nos ponemos a ver una peli. Dice que es para des
estresarme, para que no piense, para que me relaje y vaya más feliz a volver a
ver la obra. Es la mejor amiga que una persona puede tener, de verdad.
Se hacen las 5 y media y me acompaña al teatro. Está conmigo hasta que se
abren las puertas y me hacen entrar adentro. Antes de irse me dice “Tranquila,
cuando salgas estaré aquí fuera”. Eso me tranquiliza. Disfruto de la obra como
si fuera la primera vez que la viera: cantando, riendo, contestándoles… Muchos
de los niños que tengo alrededor me miran mal, preguntándose entre ellos qué hace
una chica tan mayor en un espectáculo como ese. Pero me da igual, yo soy feliz
sabiendo que estoy allí por amor.
Acaba la función y salgo feliz, buscando a Blair. La veo en la esquina,
esperándome, y juntas nos dirigimos a la puerta trasera. Esperamos un buen rato
a que salgan los actores. Tienen que desmaquillarse y cambiarse, y eso lleva un
buen rato.
Al fin, escuchamos como se abre la puerta. Blair me aprieta las manos,
sonriéndome, intentando tranquilizarme. A mí me tiemblan las piernas y siento que,
como Àngel me conteste otra vez mal, no voy a poder superarlo. Salen unos
cuantos actores, que se quedan mirándome sorprendidos. Supongo que me reconocen
por el numerito de antes en el ensayo. Sale Enric y al verme sonríe.
-¡Hola! ¿Te ha gustado? – dice nada más verme.
-Sí, mucho más que la primera vez.
-Eso quiere decir que nos vamos superando. – contesta riendo. Ve como me
tiene cogida Blair y entiende el por qué. – Tranquila, ya se le ha pasado.
Ahora está feliz. – me guiña un ojo y se va con sus amigos, dejándome allí.
Miro a Blair y ella me sonríe. “Saldrá bien, ya verás”. Le sonrío yo
también y me giro hacia la puerta. Veo como sale Manu con otra chica, y, al
verme, me sonríe. Vaya, también me ha reconocido. Esta vez no quiero que se
vaya sin una foto conmigo.
-Ma… Manu… ¿Podemos hacernos una foto? – digo tímidamente. Sonríe.
-Sí, ¡Claro! – dice acercándose a mí y cogiéndome por el hombro. Blair nos
saca la foto.
-Muchas gracias.
-De nada. Ahora sale tu amado. – me guiña un ojo.
¿Amado? Veo como la chica que le acompañaba ríe, y se van hacia la esquina,
junto con el resto. ¿Qué pasa? ¿Qué se han dedicado a hablar de mí mientras se
maquillaban? Blair se pone a reír, supongo que estaba pensando lo mismo que yo.
Al fin, sale Àngel. Nos quedamos mirando pero no presta atención. No abro
la boca, no soy capaz de decirle nada.
-Àngel, ¿nos podemos hacer una foto? – dice Blair. – Soy muy fan tuya.
-Sí, claro. – dice muy amablemente, sonriéndole… ¿¡Cómo!?
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