dissabte, 25 d’agost del 2012

3. ¿Qué quieres?


Me quedo quieta, casi sin respirar, sin decir nada, muerta. No me lo puedo creer, le tengo delante de mí, mirándome… Y no con muy buena cara, que digamos. Está serio, mirándome de arriba abajo, preguntándose, quizás, que quien soy y qué quiero.

Enric se da cuenta de que me he quedado traspuesta y carraspea, para desconectar mis pensamientos y hacerme volver al presente. Yo muevo la cabeza e intento saludarle, pero no me sale la voz. Se da cuenta y, con un tonito muy borde, me saluda:

-Hola. ¿Qué quieres? – ¿Cómo? ¿Pero cómo podía ser tan borde? Nunca me lo hubiese imaginado así… Y eso me duele.
-Ho… Hola… Pu.Pu.Pues yo… – estoy tan nerviosa que no sé ni hablar. Me tiembla todo, el corazón me va muy deprisa y la voz me sale en un hilillo. Enric se acerca a mí y me coge de la mano, para tranquilizarme. Le miro a los ojos y le pido ayuda.
-Solo quiere una foto contigo. Es una gran fan. – dice Enric, comprendiendo mi mirada.
-¿Y por qué no me lo pide ella? – Eso me deja más alucinada. ¿Qué no ve como estoy? ¿Que estoy así por su culpa, por su bordería?
-Es que está un poco nervios…
-Por favor, Àngel. – digo cortando a Enric. Los dos ponen cara de asombro al escucharme hablar tan decididamente. Cuando me doy cuenta, vuelvo a ponerme nerviosa, pero intento no tartamudear y decir lo que pienso bien alto y claro. – Llevo aquí des de las 8 esperando a que llegaras, solo para cumplir mi sueño. – Àngel se queda mirándome, interesado en escucharme. Carraspeo e intento proseguir. – Lo único que quiero es una foto y un abrazo, no pido más. – Entonces, Àngel suelta una carcajada. Yo me sorprendo y me quedo callada. Noto como Enric me aprieta un poco la mano, busco su mirada y veo que en la suya hay “compasión”. Está intentando tranquilizarme otra vez.
-¿Ya está? ¿No quieres más cosas? – dice Àngel otra vez con un tonito borde. Me vuelvo a quedar parada, sin saber qué contestar ni qué hacer. Simplemente le miro a los ojos, intentando comprender por qué es así. ¿Tanto cambia la gente de la televisión en la vida real? – Va, saca la cámara. – Cuando escucho eso me sorprendo un poco, por lo menos va a dejar que nos hagamos una foto…

Le doy la cámara a Enric y él me guiña un ojo. Me acerco a Llàcer con un poco de miedo, no sé si va a dejar que me acerque mucho. Me pongo a su lado, tímidamente, después de sonreírle al acercarme a él, y pongo las manos en los bolsillos. Él no se mueve. Sigue de pie, a mi lado, sin hacer nada. Eso me duele todavía más. Enric no saca ninguna foto, al contrario, le dice algo a Àngel moviendo la cabeza. Creo que entiende lo que quiere decir, y doy un pequeño pasito hacia Àngel, para estar más cerca. De repente, noto como su mano me coge del hombro y sin previo aviso me espachurra contra él. El corazón me va muy deprisa, yo ni siquiera me muevo, no puedo, me quedo paralizada. Salta el flash. Àngel me suelta, me mira y me sonríe, como despidiéndose, y abre la puerta. Antes de que entre le grito “gracias” pero hace como si no me escuchara y cierra la puerta. Me vuelvo a quedar muerta, de verdad no me esperaba que fuera así. Noto una mano en mi hombro.

-No lleva muy bien la fama…
-Ya, ya veo… – Agacho la cabeza, tengo muchas ganas de llorar, estoy muy desilusionada con lo que ha pasado. Me siento engañada y dolida, y lo que es peor, siento un pequeño odio hacia la persona que más había querido hasta ahora.
-Bueno… Por lo menos tienes la foto… Eso era lo que querías, ¿verdad? – intenta animarme con una sonrisa en la cara, pero de nada sirve.
-Sí, pero no de esta manera… No me imaginaba que fuese así… – Enric se da cuenta de que estoy realmente dolida, y me abraza dulcemente. Oímos como se abre la puerta y chillan “¡Enric, ensayo general!”.
-Lo siento… – dice después de soltarme. Le digo que no pasa nada con un movimiento de cabeza y le sonrío. De repente, parece que tiene una idea y sonríe de oreja a oreja. – Oye, ¿Quieres entrar a ver el ensayo? 

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