Me quedo quieta, casi sin respirar, sin decir nada, muerta. No me lo puedo
creer, le tengo delante de mí, mirándome… Y no con muy buena cara, que digamos.
Está serio, mirándome de arriba abajo, preguntándose, quizás, que quien soy y
qué quiero.
Enric se da cuenta de que me he quedado traspuesta y carraspea, para
desconectar mis pensamientos y hacerme volver al presente. Yo muevo la cabeza e
intento saludarle, pero no me sale la voz. Se da cuenta y, con un tonito muy
borde, me saluda:
-Hola. ¿Qué quieres? – ¿Cómo? ¿Pero cómo podía ser tan borde? Nunca me lo
hubiese imaginado así… Y eso me duele.
-Ho… Hola… Pu.Pu.Pues yo… – estoy tan nerviosa que no sé ni hablar. Me
tiembla todo, el corazón me va muy deprisa y la voz me sale en un hilillo.
Enric se acerca a mí y me coge de la mano, para tranquilizarme. Le miro a los
ojos y le pido ayuda.
-Solo quiere una foto contigo. Es una gran fan. – dice Enric, comprendiendo
mi mirada.
-¿Y por qué no me lo pide ella? – Eso me deja más alucinada. ¿Qué no ve
como estoy? ¿Que estoy así por su culpa, por su bordería?
-Es que está un poco nervios…
-Por favor, Àngel. – digo cortando a Enric. Los dos ponen cara de asombro
al escucharme hablar tan decididamente. Cuando me doy cuenta, vuelvo a ponerme
nerviosa, pero intento no tartamudear y decir lo que pienso bien alto y claro. –
Llevo aquí des de las 8 esperando a que llegaras, solo para cumplir mi sueño. –
Àngel se queda mirándome, interesado en escucharme. Carraspeo e intento
proseguir. – Lo único que quiero es una foto y un abrazo, no pido más.
– Entonces, Àngel suelta una carcajada. Yo me sorprendo y me quedo callada.
Noto como Enric me aprieta un poco la mano, busco su mirada y veo que en la
suya hay “compasión”. Está intentando tranquilizarme otra vez.
-¿Ya está? ¿No quieres más cosas? – dice Àngel otra vez con un tonito
borde. Me vuelvo a quedar parada, sin saber qué contestar ni qué hacer.
Simplemente le miro a los ojos, intentando comprender por qué es así. ¿Tanto
cambia la gente de la televisión en la vida real? – Va, saca la cámara. –
Cuando escucho eso me sorprendo un poco, por lo menos va a dejar que nos
hagamos una foto…
Le doy la cámara a Enric y él me guiña un ojo. Me acerco a Llàcer con un
poco de miedo, no sé si va a dejar que me acerque mucho. Me pongo a su lado,
tímidamente, después de sonreírle al acercarme a él, y pongo las manos en los
bolsillos. Él no se mueve. Sigue de pie, a mi lado, sin hacer nada. Eso me
duele todavía más. Enric no saca ninguna foto, al contrario, le dice algo a
Àngel moviendo la cabeza. Creo que entiende lo que quiere decir, y doy un
pequeño pasito hacia Àngel, para estar más cerca. De repente, noto como su mano
me coge del hombro y sin previo aviso me espachurra contra él. El corazón me va
muy deprisa, yo ni siquiera me muevo, no puedo, me quedo paralizada. Salta el
flash. Àngel me suelta, me mira y me sonríe, como despidiéndose, y abre la
puerta. Antes de que entre le grito “gracias” pero hace como si no me escuchara
y cierra la puerta. Me vuelvo a quedar muerta, de verdad no me esperaba que
fuera así. Noto una mano en mi hombro.
-No lleva muy bien la fama…
-Ya, ya veo… – Agacho la cabeza, tengo muchas ganas de llorar, estoy muy
desilusionada con lo que ha pasado. Me siento engañada y dolida, y lo que es
peor, siento un pequeño odio hacia la persona que más había querido hasta
ahora.
-Bueno… Por lo menos tienes la foto… Eso era lo que querías, ¿verdad? –
intenta animarme con una sonrisa en la cara, pero de nada sirve.
-Sí, pero no de esta manera… No me imaginaba que fuese así… – Enric se da
cuenta de que estoy realmente dolida, y me abraza dulcemente. Oímos como se
abre la puerta y chillan “¡Enric, ensayo general!”.
-Lo siento… – dice después de soltarme. Le digo que no pasa nada con un
movimiento de cabeza y le sonrío. De repente, parece que tiene una idea y
sonríe de oreja a oreja. – Oye, ¿Quieres entrar a ver el ensayo?
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