Me quedo como una boba en la puerta, mirándola sin entender qué había
pasado, interrogándola, como si ella pudiese explicarme lo que había pasado. Pero
no obtenía ninguna respuesta. Me encontraba sola, en la parte trasera del
teatro, sin saber qué hacer.
Empiezo a llorar, la situación me supera. ¿Hacía falta que fuera tan borde?
¿Le daría algo por hacerse una foto conmigo? Tampoco hacía falta que me mirase
tan mal y me contestara de esa manera tan seca… Todo lo que había soñado, todo
lo que había imaginado de él… Se derrumbaba delante de mí. Ni palabras bonitas,
ni sonrisas, ni siquiera una dulce mirada… Nada.
Me siento al suelo, apoyando la cabeza en los brazos y estos en las
rodillas, dejando caer lágrimas de rabia y de impotencia, recordando todo lo
que yo había deseado que pasara y que no fue. De repente, noté una mano en mi
hombro. Al levantar la cabeza vi a un chico delante de mí, con expresión preocupada,
preguntándome con la mirada qué me pasaba. Recordaba a ese chico, lo había
visto en los videos de presentación de Geronimo
Stilton, la obra que se hacía esta tarde en el teatro de mi pueblo.
Rápidamente,
me seco las lágrimas y me levanto, poniéndome frente a él.
- Em… Hola… Eres Enric, ¿verdad?
- Eh… Sí… – dice él, extrañado. – ¿Te encuentras bien? – Vuelve la
preocupación a su rostro.
- Sí, sí, es solo que… Las cosas a veces no salen como una quiere. – digo
mirando al suelo. – Oye… – hago el intento de sonreír – ¿Sabes que me gusta
mucho tu forma de actuar? – Sonríe.
- ¿Sí? ¿Has visto esta obra antes?
- Sí, la vi en Barcelona, el día del estreno. Me encantaste. Puedo… ¿Podemos
hacernos una foto?
- ¡Sí, claro! – dice con una gran sonrisa en la cara. Empieza a mirar
alrededor, no había nadie. – ¿Cómo nos la hacemos? – Me doy cuenta de la
situación y resoplo. Él ríe y contesta – Espera. – Abre la puerta y mete medio
cuerpo, mirando a ver si había alguien alrededor. Entonces chilla “¡Marc!” y
aparece en la puerta el mismísimo Geronimo
Stilton. Sonrío al verle, también quería una foto con él, así que
aprovecharé. Pero… ¿Cuándo había entrado? Ni si quiera había escuchado la
puerta… – Marc, ¿nos puedes hacer una foto?
- Sí, claro. – dice sonriéndome. Le doy mi cámara y me pongo al lado de
Enric, que me coge por la cintura y me aprieta hacia él, sonriendo. Salta el
flash – Ya está.
- Gracias… ¿Puedo hacerme otra contigo, Marc? – Se sorprende al ver que sé
quién es y se sonroja un poco.
- Sí… Sí… – dice tímidamente. Le dejo la cámara a Enric y Marc me coge por
la espalda, acercándose a mí.
- Ya está. – dice Enric al saltar el flash.
- Gracias, gracias a los dos. – digo sonriéndoles.
- Bueno… ¿Qué hacías aquí? ¿Nos esperabas? – dice Enric poniéndose chulo.
Eso me hace reír.
- Pues la verdad es que esperaba a Àngel… Deseaba hacerme una foto con él
pero… Me ha ignorado y ha entrado con Manu… – Recordar lo vivido vuelve a
dolerme. Dejo de sonreír y agacho la cabeza, intentando no pensar más en ello. Ellos
se quedan en silencio, levanto un poco la cabeza y les veo mirándose, diciéndose
algo.
- Oye, espérate aquí, no te muevas. – dice Enric, sonriendo.
- ¿Cómo?
- Tú hazme caso. – y me guiña un ojo.
Y entran los dos al teatro, dejándome allí, esperando algo que no sabía lo que era. El
corazón empieza a latirme muy deprisa ¿y si han ido a buscar a Llàcer? Por
dios, ¿y si han ido a decirle que salga, que hay una chica que desea verle?
Antes de que pueda pensar más, se abre la puerta, y allí está él.
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