diumenge, 26 d’agost del 2012

4. ¿Pero qué hace aquí?

Vuelvo a quedarme sin saber qué responder. Mi cabeza empezó a hacer una lista de pros y contras de entrar a ver el ensayo, y los únicos contras que encontraba eran que Àngel me echase y le acabase de coger la tirria que todavía no le tenía, y claramente no quería que eso pasara.

Antes de que pueda responderle, Enric sonríe, me coge de la mano, abre la puerta y entra conmigo a rastras. Empiezo a estirarle del brazo, suplicándole que no lo haga, que nos reñirían y que no quería que pasara nada. Pero no me hace caso y sigue entrando, hasta que llegamos al escenario. Allí están todos: todos los actores y actrices que dan vida al mejor musical infantil de la historia. Me quedo pálida, no sé qué hago allí en medio de todos ellos.

-¿Pero qué hace aquí? Enric, ¿por qué la entras?

Reconozco su voz. Por muy sosa, borde o chillona que esté, es la voz más dulce que nunca he escuchado. Me giro hacia platea, de donde venía la voz, pero no le veo. Aprieto un poco los ojos para buscar entre la oscuridad y veo como algo se dirige hacia nosotros. Sube de un salto al escenario y allí le tengo, enfrente de nosotros. Doy un paso hacia atrás y me pongo al lado de Enric, un poco asustada.

-Vamos, déjala. No va a hacer nada.
-Si quiere ver la obra, que se compre una entrada.
-Ya la tengo – contesto enfadada. Àngel me mira de reojo, mal, como de costumbre, y vuelve a mirar a Enric.
-Por lo menos podrías haber pedido permiso.
-Ei, Àngel, ¿puede quedarse mi amiga… – me mira un poco de reojo, buscando respuesta a lo que estaba diciendo. Le susurro mi nombre en el oído y prosigue. – Alice… A ver el ensayo? Se va a portar bien. – Àngel me vuelve a mirar de reojo, yo aparto la mirada y miro al suelo. No soporto verle así, con este aspecto de superioridad.
-Muy bien, Alicia, puedes quedarte, pero no hagas ruido.
-Me llamo Alice, no Alicia. – digo levantando la mirada rápidamente, con gesto de rabia. Si hay una cosa que odio des de pequeña es que traduzcan mi nombre, y me da igual quien sea que lo haga. Àngel se queda sorprendido con esa respuesta, y después de echarme una mirada fulminante a mí y a Enric, contesta.
-Muy bien, Alissss. – dice en tono burleta, girándose y volviendo a su sitio. Eso me cabrea y intento contestarle pero Enric me para cogiéndome del brazo.
-Shht. Siéntate en la primera fila y no digas nada.

Asiento con la cabeza y bajo por las escaleras, dirigiéndome hacia la silla que queda al lado del pasillo central. Mientras voy hacia allí, busco a Llàcer con la mirada y me doy cuenta de que él también esta mirándome, y no precisamente bien. En cuanto me siento, siento como carraspea y grita “¡Acción!”.

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