dimarts, 4 de setembre del 2012

12. ¿Qué hacéis por aquí?


Me quedo inmóvil, no puede ser… Àngel nos ha saludado tan tranquilo, como si nada, sin sus borderíos. Es más, está aquí, fumando, riendo con Manu, como si no les molestara nuestra presencia.

-Y bien, ¿qué hacéis por aquí?

Vuelvo al mundo real. Parpadeo. No, no estoy soñando, es él, y me está hablando a mí.

-Pues nada, hemos visto que estabais aquí promocionando el musical y hemos venido a veros. – le contesta Blair, con toda su naturalidad. ¿Cómo puede no estar nerviosa?
-Ah, que bien. – Suelta Llàcer con una risita al ver que no he contestado yo. Vale. Supongo que me ha reconocido.

Estoy paralizada observando la escena. Todavía no me lo creo. Àngel vuelve a hablar con Manu, pero no nos echa. No le molestamos. Blair me da un codazo para que haga algo. Es verdad. Tengo que reaccionar. No puedo hacer que el miedo actúe por mí, no puedo quedarme paralizada cada vez que le vea. Tengo que hablarle, tengo que hacerle ver que no soy una sosa, que yo de verdad estoy interesada en hablar con él.

-Àn… Àngel… – Àngel se gira y me mira divertido. ¿Le hace gracia que tartamudee?  Mierda, Alice, por favor, ¡habla claro y rotundo! ¡Vamos, hazlo por él! – Ehem. ¿Dónde iréis a comer? – Blair sonríe al ver que consigo hablarle. Él se sorprende con esta pregunta. Ríe.
-Bueno, ¿no lo ves? Estamos en la puerta de un restaurante.
-Sí, lo veo… Pero hay más restaurantes en este pueblo. – La voz se me va apagando con cada palabra. Es verdad, la pregunta era un poco tonta.
-¿Ah sí? – Sonríe – ¿Y hay alguno que sea mejor que este?
-Co… ¿Como mejor que este?
-Bueno, hay uno en la plaza de aquí al lado que está mejor de precio y hacen unas tapas muy buenas. – contesta Blair, ayudándome.
-¿Sí? Qué, Manu, ¿vamos allí? – dice Àngel divertido.
-¿eh? Ah bueno, no sé, como quieras. Están los chicos por aquí así que…
-Sí, sí, va. Vamos allí, que si ellas dicen que se come mejor será por algo. – Me sonrojo – Y si luego vemos que no nos gusta, no les hacemos caso nunca más. – Manu ríe y él se contagia de su risa.
-No, no – respondo rápido – vais a comer bien allí, os lo prometo.
-Más te vale. – contesta Llàcer. Me quedo sonriendo como una lela. – Bueno pues, ahora cuando salgan los chicos se lo decimos y vamos para allí – dice mirando a Manu – Os esperáis con nosotros, ¿no? – vuelve a mirarnos.
-Co… ¿Cómo? – contesto instantaniamente.
-Venís a comer con nosotros, ¿no? – de repente, su sonrisa normal desaparece, y en su rostro aparece una sonrisa divertida, de pillín. Sus ojos están centrados en los míos, buscando mi respuesta. Sabe que esto puede conmigo y espera ver como muero. Y, claramente, lo consigue. 

Cap comentari:

Publica un comentari a l'entrada