Vamos hacia la heladería del pueblo. Para nuestra sorpresa, no hay casi
nadie. Solo un grupito de chicos que al ver a Àngel se levantan alucinados y le
piden una foto. Él se los concede sonriendo y eso me enfurece: conmigo la
primera vez no reaccionó así…
Nos sentamos en una mesa, junto con Manu y Blair, y pedimos una horchata.
- ¿Te lo has pasado bien? – me pregunta Àngel.
- Muchísimo. – digo con una gran sonrisa. Él sonríe también, como modo de
respuesta. – De verdad, Àngel… Gracias por haberte portado tan bien conmigo…
Nunca imaginé que pudiese estar contigo, y menos comiendo, cantando y bailando…
Ha sido el mejor día de mi vida.
- Ooooohh… – dice poniéndose una mano en el pecho– Muchas gracias, yo también
lo he pasado muy bien. – y se queda sonriendo, con la sonrisa más perfecta que
he visto nunca.
Blair y Manu siguen callados. La verdad, me dan un poco de pena. Durante
todo el día han hecho de velas y ni siquiera se han quejado. Entre ellos han
hablado poco, supongo que los dos son igual de tímidos, y eso me hace sentir
mal.
- Manu, muchísimas gracias a ti, también. Has estado todo el día riendo con
nosotros y aguantándonos. – sonríe divertido y tímido. Me contesta moviendo la
cabeza, como queriendo decir “de nada” – Y Blair… A ti más de lo mismo. Si no
hubiese sido por ti, nada de esto habría pasado hoy – me sonríe y me guiña un
ojo.
- Todo lo he hecho por ti. – le devuelvo la sonrisa y la abrazo. Àngel y
Manu aplauden la escena y gritan “ooooooooooh”. Las dos nos sonrojamos y nos
separamos riendo por ello.
Acabamos de tomarnos la horchata y volvemos al teatro. Tienen que ir a
buscar a los chicos e irse… Eso me entristece muchísimo, no quiero que se
vayan. De camino al teatro, voy al lado de Àngel, riendo y hablando,
aprovechando los últimos momentos.
Llegamos allí y ya están esperándolos.
- Bueno, Alice… – Àngel se queda parado enfrente de mí y me mira
entristecido, pero con una sonrisa – espero
volver a verte. – sonrío y afirmo con la cabeza. Intento aguantarme, pero no puedo:
acaba cayéndome una lágrima de los ojos. Àngel se da cuenta y suelta una
risita, yo rápidamente agacho la cabeza y me seco la cara con la mano. – Vamos,
Alicia, volveremos a vernos. – levanto la cabeza mosqueada y veo como sonríe,
lo ha hecho aposta. Suelto una risita y vuelvo a afirmar con la cabeza, no soy
capaz de decir nada. Él se queda ahí de pie, esperando que conteste, pero al
ver que no lo hago, me dice adiós con la mano y empieza a girarse.
- ¡No! – grito. Él se gira asustado y, sin darme cuenta, me tiro encima de
él.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada