diumenge, 9 de setembre del 2012

16. ¿Qué tal si hacemos un brindis?


Sus palabras resuenan en mi cabeza formando un eco interminable. Estoy quieta, sin contestarle, seguramente roja como un tomate y con los ojos súper abiertos. Por su cara de diversión, imagino que mi cara es demasiado.

Agacho la cabeza y consigo calmarme un poco. Después de carraspear y levantar un poco la mirada, consigo responderle un “gracias”.

Llega el camarero con lo que hemos pedido. Los chicos empiezan a coger sus platos y a robarse comida. Vaya tontería. Todos tienen patatas fritas en sus platos, pero parece que es más divertido robársela al del lado… O al de delante. Àngel me ha quitado dos patatas. Lo miro mal y él sonríe divertido. “Total, solo te sabes quejar si te llamo Alicia…”. Aquí me ha pillado, suelto una risilla y empiezo a comer, sin contestarle. Por debajo la mesa, Blair me pega una patadita. La miro y veo que me sonríe feliz, feliz por mí. Le sonrío también y le devuelvo la patadita, como señal de amor.

Llega una botella de vino. Aunque yo no bebo, dejo que me llenen el vaso, no quiero quedar mal delante de todos ellos. Aunque tenga que morir en el intento, me acabaré el vaso.

- Bueno, ¿qué tal si hacemos un brindis? – propone Àngel levantándose.

Todos se levantan a la vez, alzando la copa. Blair y yo somos las tontas de turno que nos quedamos sentadas viendo la rapidez con la que se han levantado. Al verlos todos de pie, nos levantamos corriendo, casi tirando el vino del vaso. Eso provoca una gran carcajada de Llàcer, pero no me importa, ya que se queda mirándome con su sonrisa perfecta.

- Brindemos por la gran actuación que hicisteis ayer, hoy en la plaza y la que haréis esta tarde. – Todos ríen divertidos y empiezan a brindar. – ¡Eh, eh, eh, eh! ¡Todavía no he acabado! – Separan las copas, extrañados. – Brindemos por estas dos grandes fans. – Me quedo sorprendida, sin saber qué hacer. – Nos han traído a un restaurante más chulo que en el que estábamos… O eso dicen ellas. – Ríen – Ahora sí, brindemos.

Vuelven a brindar todos a la vez. Àngel se queda esperando a que brinde primero yo con él, y así lo hago, con una gran sonrisa en la cara. 

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