Nos dirigimos hacia uno de los palcos. Eso me deja extrañada.
- ¿No lo ves des de platea?
- ¿Estás loca? Allí están todos los niños, ¡me comerían! – me echo a reír.
- Que exagerado, por dios…
- Sí, sí, exagerado… Ya me pasó una vez… – Manu empieza a reír, quizás
porque se acuerda de la anécdota. Àngel suelta una risita de las suyas y abre
la puerta.
Es un palco bastante grande. Hay 8 sillas: cuatro delante y cuatro detrás.
Àngel nos hace un gesto de caballero para que pasemos nosotras dos delante de
ellos. Blair se sienta en la punta, esperando a que yo me siente en el medio,
para que así Àngel se ponga a mi lado. Y así lo hago, me siento a su lado y me
giro a esperar a Àngel. Pero, para mi sorpresa, es Manu quien se sienta a mi
lado, sonriendo divertido. Supongo que ve en mi cara que eso me ha dejado
traspuesta, ya que yo quería a Llàcer, pero le sonrío para no quedar mal.
Agacho la cabeza para ver como los niños se iban sentando en platea, y entonces,
escucho como se mueven las sillas. Al girarme, estaba Àngel sentado a mi lado,
riendo él solo. Me pongo roja y río yo también.
-Que, te habías asustado, ¿eh? – ríe divertido mientras me pongo roja.
-¿Yo? ¡Qué va! Más bien estaba aliviada, seguro que Manu se está calladito
y me deja escuchar tranquila la función… – Hace ver que mis palabras le duelen,
poniéndose la mano en el pecho y haciendo ver que llora, indignado.
-¿Ah sí? ¿Prefieres a Manu? – Se levanta – ¡Muy bien! – grita exagerando y
poniéndose una mano en la cabeza – ¡Aquí lo tienes! ¡Quédate con él! – dice
señalándolo y sentándose detrás.
Empiezo a reír fuertemente, la escenita ha sido demasiado. Él ríe
divertido, sentándose otra vez en su sitio. Al sentarse, sonrío de oreja a
oreja, llena de felicidad. Todavía no me creo que esté aquí con él, así, tan
bien, como si nos conociéramos de siempre.
-Bueno… Ahora no me distraigas más, ¿eh? Déjame ver tranquilo esto. – dice
Àngel, mirándonos a mí y a Manu.
-¿Perdona? ¡Pero si eres tú el primero que empieza a chillar! – le contesta
Manu.
Acabamos todos riendo y cuando Àngel iba a contestarle se apagan las luces,
a lo que él chilla “shhhhhhht”. Eso me pone nerviosa, odio que la gente haga
eso, no lo he soportado nunca. Se apagan las luces, se abre el telón y empieza
la música.
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